<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897</id><updated>2012-02-16T09:25:00.049-08:00</updated><category term='narrativa'/><category term='T Gallery Condesa crónica  la bitácora de totto colombiana motocicleta borrachera'/><category term='san valentín'/><category term='navidad'/><category term='cronica'/><category term='crónica nocturna'/><category term='la bitácora de totto'/><category term='Baja California'/><category term='Fernando Savater'/><category term='periodismo'/><category term='El Malva'/><category term='reencuentro'/><category term='Guadalajara'/><category term='literatura'/><category term='Antro Pure'/><category term='Halloween'/><category term='amor lejano'/><category term='San Cristóbal'/><category term='Chiapas'/><category term='Los Ángeles'/><category term='entrevista'/><category term='condición humana'/><category term='separación'/><category term='Im back'/><category term='bitacora de totto'/><category term='Feria Internacional del Libro'/><category term='divorcio'/><category term='crónica'/><category term='fiebre'/><category term='problemas existenciales'/><category term='padres'/><category term='manuel péres subirana'/><category term='gripa'/><category term='estoicismo'/><category term='junket'/><category term='el destino'/><category term='diario'/><category term='Aeropuertos'/><category term='Acapulco'/><category term='Tijuana'/><category term='Hijo del Cuervo'/><category term='Angelina Jolie'/><category term='relato'/><category term='viajes'/><category term='soledad'/><category term='Nueva York'/><category term='Rosarito'/><category term='Hollywood'/><category term='Jenn'/><category term='ex novia bitacora de totto'/><category term='segunda entrega'/><category term='hijos'/><title type='text'>La Bitácora de Totto</title><subtitle type='html'>¿Crees que tengo algo que decirte? ¿Crees que he vivido algo importante? Tal vez, tal vez no. No soy más que un hombre. Tengo una historia como todo el mundo. Cuando corro durante una hora en mi caminadora, tengo la impresión de ser una metáfora.
            
            Frédéric Beigbeder, El Egoista Romántico.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>16</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-5572983455929755701</id><published>2010-05-20T00:13:00.000-07:00</published><updated>2010-05-20T00:18:30.664-07:00</updated><title type='text'>Consecuencia de un título</title><content type='html'>Hace unos días, buscando libros me encontré con el nombre de un libro que me sacudió: "Mi novia, la tristeza". &lt;span style="font-style:italic;"&gt;Primero me meto un balazo en la cabeza antes de publicar una novela que se llame así&lt;/span&gt;, pensé. Ya ni siquiera me atreví a acercarme más a la portada para ver quién era el escritor. &lt;br /&gt;Pero cuando uno estudió periodismo y se dedica a esta profesión, las dudas enferman. Entonces, me metí a Google —bendito invento— y descubrí que era de Guadalupe Loaeza y que trataba sobre la vida de Agustín Lara.&lt;br /&gt;Han pasado dos días desde que leí aquel título y sigue recurriendo a mí de manera intermitente. Estaba en la fila del banco —¡maldita tarjeta de crédito, la odio con la misma intensidad con que la necesito!— y me sorprendí repitiendo en silencio "Mi novia, la tristeza" y lo mismo me pasó cuando casi me accidento —¡la motocicleta no es lugar seguro para filosofar!— porque pensaba ¿por qué se me ha quedado tan grabado ese jodido título?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro de la tarde en un café de la Condesa con Tamara, la única ex novia con la que tengo una amistad después de habernos roto el corazón mutuamente y causarnos así una pequeña catástrofe en nuestras vidas.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Ser amigo de tu ex novia es ser demasiado civilizado o una síntoma de nuestra deshumanización? ¿Es posible la amistad después del amor?, sobre todo cuando la última línea del noviazgo fue 'ojalá que te vaya mal en la vida, cabrón'' (eso me dijo Tamara). ¿Por qué ahora la quiero tanto como amiga si esta misma mujer me hizo tanto daño cuando éramos novios? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;—Ícaro, ¡no me estás poniendo atención otra vez! —me dice Tamara, pero no se enfada; sabe que suelo desprenderme cuando me pongo a reflexionar. &lt;br /&gt;Mi novia, la tristeza, recuerdo. &lt;br /&gt;—Tamara, ¿crees que soy una persona triste?&lt;br /&gt;—No, eres solitario y aunque te quejes todo el tiempo te gusta estar solo y tu problema es que piensas demasiado. Además, leer tantas jodidas novelas y ver tantas películas han elevado tus expectativas del amor y ya nada te emociona como debe de ser. A ver, ¿qué pasó con la fotógrafa con que salías? &lt;br /&gt;Es dura y directa y por eso la quiero. &lt;br /&gt;—Estaba en la crisis de los treinta —Tamara arquea las cejas, seguramente porque tiene veintiocho años, y su rostro se torna un signo de interrogación—... Ya sabes, habla sobre estabilidad y sobre su futuro, le preocupa hacia dónde va su vida y ve con cierta envidia a sus amigas casadas y con anhelo a los niños que juegan en los parques... y ¡a mí todavía me faltan cinco años para llegar a ese punto! En fin, no funcionó. &lt;br /&gt;—¿Y qué pasó con la periodista con la que salías? ¿No era culta y linda y carismática... como a ti te gustan?&lt;br /&gt;—Bebía mucho y —suelto una de mis bromas ensayadas— no puedo estar con una mujer que beba más que yo: me da mucha envidia. &lt;br /&gt;Tamara toma el cigarro que acabo de encender y lo apaga sin pedirme permiso. &lt;br /&gt;—¿Qué te pasa?&lt;br /&gt;—¡No fumes cuando estés conmigo! Esta porquería te puede dar cáncer y seguro eso no te espanta, pero para que lo sepas, el cigarro causa impotencia... eso no te vale madres, ¿verdad?&lt;br /&gt;—Tamara, obvio sé que el cigarro causa impotencia: ¡pero por eso fumo, para controlarme! &lt;br /&gt;Tamara ríe, me dice que soy un tonto y pide otro café. El mesero coquetea con ella, es guapa y tiene un nuevo brillo en los ojos, una calma de brisa marina, y supongo que debe ser porque se acaba de divorciar (odiaba su matrimonio, por eso sólo duró un año); sí, Tamara es de las mujeres que se divorcian e invitan el champán. &lt;br /&gt;Me gusta cómo vive. Es cínica y tierna en una dosis equilibrada en la que felicidad parece posible. &lt;br /&gt;—¿Crees que lo nuestro pudo haber funcionado si nos hubiéramos conocido a esta edad y no tan jóvenes? —le pregunto a quemarropa y ella bebé de su café para pensar unos segundos antes de responder. &lt;br /&gt;—No lo sé, pero esa pregunta no me la harías si tuvieras novia. Es la soledad la que habla, no tú. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Ay, sí, qué filosófica me saliste. Si bien que me acuerdo de cómo te emocionabas con el TV Notas..., no me salgas con tus aires de Jean-Paul Sartre y tu existencialismo-de-caféteria.&lt;/span&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Esa misma noche salgo con mi perro al parque que está cerca de mi casa y trato de borrar de mi cabeza el anhelo de conocer —de un modo novelesco o fílmico— a una mujer que también pasee a su mascota. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Pero eso no sucede aquí en el DF&lt;/span&gt;, me digo en silencio. &lt;span style="font-style:italic;"&gt;¿Por qué en ciudades como Nueva York la gente si conoce a extraños y empiezan así el inicio de una historia? Simple, allá no viven con el temor tan latente de conocer a alguien y ser secuestrados o de ligarse a una chica en el bar y despertar al otro día sin un riñón. La inseguridad ya empieza a afectar mi vida amorosa y eso es inaceptable, debería mandar una carta al Senado...&lt;/span&gt; Basta ya de onanismo mental.&lt;br /&gt;Vuelvo a mi casa preguntándome cuánta soledad y tristeza hay en esta ciudad. ¿Cuántos, como yo, se tambalean por el título que han descubierto en una librería al azar o por escuchar una frase en una película? ¿Cuántos y cuántas? &lt;br /&gt;Me tiro en mi cama individual, que siempre siento demasiado grande si no estoy acompañado, y empiezo a leer para quedarme dormido, pero no funciona. Recurro al xbox (goleó  en el Fifa 10 a unos gringos en línea), me tomo una cerveza (Carolus, la mejor cerveza de Bélgica), empiezo a ver una película (Siete Samuráis, de Kurosawa) y me aburre. Nada funciona: no puedo dormirme. &lt;br /&gt;Así que tomo el teléfono y marco.&lt;br /&gt;—Hola, Ícaro —responde enseguida Tamara, como si esperara mi llamada—. ¿Tienes insomnio o pesadillas?&lt;br /&gt;La respuesta correcta sería que me siento solo, pero mi orgullo me impide confesárselo a una ex novia, lo cual es tonto porque una llamada a la una de la madrugada apesta a soledad desde el primer timbrazo. &lt;br /&gt;Le digo que no puedo dormir y que estaba aburrido. &lt;br /&gt;Charlamos un poco sobre los viejos tiempos, hay cierta tensión pasional entre nosotros y constantemente coqueteamos el uno con el otro pero jamás pasamos de esa línea. Tenemos una relación equilibrada y como el sexo siempre es una buena manera de echar a perder una amistad, no cruzamos esa delgada línea.&lt;br /&gt;Colgamos después de una hora de plática porque mañana tiene que ir temprano al hospital. Veo mi cama y pienso que aunque he dormido solo desde hace 25 años es algo a lo que todavía no me acostumbro. &lt;br /&gt;Apago la luz y empiezo a contar borregos. &lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Un borrego, Mi novia, la tristeza; dos borregos, ¿cuándo dejaré de estar solo?; tres borregos, ¿debí haber estudiado publicidad en vez de periodismo?; cinco borregos, me acuerdo de mi ex novia Paloma y, aunque deseo que sea feliz, lamento que ya tenga novio; seis borregos, ¿y si le marco a Tamara para decirle que sólo quiero dormir con ella, que no lo tome a mal?; siete borregos, ¿por qué solo me deprimo y en pareja me asfixio?; ocho borregos, creo que me hago demasiadas preguntas...&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-5572983455929755701?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/5572983455929755701/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2010/05/consecuencia-de-un-titulo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/5572983455929755701'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/5572983455929755701'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2010/05/consecuencia-de-un-titulo.html' title='Consecuencia de un título'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-7660990023973133727</id><published>2010-05-20T00:11:00.000-07:00</published><updated>2010-05-20T00:12:40.941-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex novia bitacora de totto'/><title type='text'>Noticias sobre mi ex</title><content type='html'>Sabía que esto iba a suceder…, pero eso no significa que estuviera preparado. &lt;br /&gt;¿Qué hombre está listo para permanecer indiferente ante la noticia de que su ex mujer ⎯sin importar que él haya decidido terminar la relación⎯ está ejerciendo todo su derecho de soltera y sale con otro sujeto? &lt;br /&gt;Ninguno, claro. Pero la realidad es que hasta el hombre más racional va a sentir, por lo menos, las reminiscencias de los celos cuando se entere que la mujer con la que compartió sentimiento, cuerpo, tiempo y dinero está, ahora sí, a nada de ponerle el punto final a la relación (porque un noviazgo nunca se termina cuando ambos se separan, sino cuando los respectivos amantes dejan de pensar con nostalgia respecto el uno del otro y una nueva persona ocupa su cabeza). &lt;br /&gt;Sentir celos y coraje ante tal noticia, por absurdo y egoísta que parezca, es un sentimiento ⎯penoso, sí⎯ del que los hombres no tenemos control. Somos más animales de lo que nos gusta reconocer y la verdad es que no creo que esté mal sentirse así; la verdadera canallada sería tomar el teléfono y llamar a esa mujer a la que dejaste e invitarla a salir, removiendo así los escombros de un sentimiento en ruinas. Sentir el impulso es instintivo, buscar resulta alevoso. Entonces, para no cometer una estupidez borré por fin el número de celular de Paloma y también el de su casa porque hoy, por internet, su hermana me dio la noticia.&lt;br /&gt;Cuando me dijo que Paloma ya salía con alguien sentí que una chispa se encendió dentro de mí y, como si mi carne fuera un bosque seco, ésta se tornó en una llama que me abrasó dejándome en cenizas. Traté de imaginarme al otro tipo. ¿Será galán?, ¿Se sentirá protegida a su lado?, ¿Le ilusiona verlo? &lt;br /&gt;De pronto se empezaron a acumular ideas en mi cerebro que traté de borrar sacudiendo mi cabeza. Pero fue inútil, porque me empecé a preguntar cosas como: ‘¿Ya se acuesta con él?’, ‘Si es así, ¿estará enamorada como para aceptar las fantasías sexuales de ese cabrón?’, ‘¿Tendrá ese wey mejor cuerpo que yo, mejor trabajo, más dinero?’ &lt;br /&gt;Es un castigo merecido y doloroso enterarse que la mujer a la que dejaste está empezando a reconstruir su vida cuando la tuya no es más que una rutina de jornadas laborales, ejercicio, escritura en soledad y sexo ocasional con mujeres que ya no quieres ver después del orgasmo. &lt;br /&gt;Esta noticia, que no es una sorpresa porque sabía que sucedería, ha hecho suficiente espacio para agravar mi insomnio. Después de muchas vueltas en la cama llegué a la conclusión de que soy un pendejo ⎯deducción a la que seguramente llegaron ustedes primero, oh, brillantes y pacientes lectores⎯ porque (primero) jamás debí preguntarle nada de la vida de Paloma a su hermana y (segundo) porque fui yo quien decidió terminar la relación hace casi un año. Entonces, ¿de qué sirve quejarse?&lt;br /&gt;Georgina, mi ex cuñada, me contó que nunca vio triste a Paloma cuando terminamos; al contrario, me dijo se veía determinada y con bríos nuevos mientras yo, tonta y egocéntricamente, estaba preocupado por ella porque pensaba que mi partida había significado una pequeña catástrofe en su vida. Ja, cuando uno es amado en exceso es fácil sentirse omnipotente frente a la persona que profesa devoción, qué diocesillos narcisistas somos aquellos que gozamos el amor puro y redondo de una mujer que quiere con los huesos y el alma. &lt;br /&gt;Pero por justicia divina, tal vez, hoy experimenté el mismo vértigo que Lucifer ha de haber sentido cuando Dios le dio una patada en el culo. Sentí justamente eso cuando Georgina, además de contarme que Paloma ya sale con alguien más, me dijo que su hermana jamás ha vuelto a hablar de mí, que parece ser que me arrancó de raíz. ‘Tú sabes cómo es ella’, me escribió por el Messenger con tipografía rosada.&lt;br /&gt;Le dije que Paloma hacía bien, que no había otra manera de seguir adelante que no fuera ésa y que la entendía porque yo hice lo mismo, lo cual me hizo quedar como un mentiroso que quería salvar su orgullo.&lt;br /&gt;Ahora pienso que debí de haberme despedido al enterarme de esto, pero seguí con el harakiri y le pregunté a Georgina si su hermana se iría pronto a París a hacer su maestría y me dijo que sí. También me contó que seguía pintando y que dos meses atrás había montado una galería y había vendido varios cuadros. Le dije que me daba gusto (pero aunque era cierto, también era real que me daba envidia saber que Paloma sí estaba produciendo arte que la gente estaba dispuesta a pagar cuando yo seguí atorado a la mitad de una novela con tintes de exorcismo sentimental). &lt;br /&gt;Debí haberme despedido de Georgina, pero no, no lo hice. Le pregunté por su familia. Y no sé por qué me contó que Leticia, la hija de diez años de su hermano mayor ⎯quien tenía una rara fascinación por mí⎯ había puesto incómoda a Paloma hace casi un año, cuando terminamos.&lt;br /&gt;⎯¿Dónde está Ícaro? ⎯preguntó Leticia en una comida familiar. &lt;br /&gt;⎯Se fue, ya no vive en México ⎯dijo Paloma.&lt;br /&gt;⎯Ah, ¿y adónde se fue?&lt;br /&gt;⎯Se fue a… Colombia.&lt;br /&gt;⎯¡Ah!, yo tuve una amiguita que se fue a vivir con sus papás a Colombia y nunca volvió. Cuando se van a ese país ya nunca regresan. &lt;br /&gt;No aguanté más y por fin pude despedirme de Georgina y aunque yo sigo en México, tengo la sensación de haberme ido a la mierda desde hace mucho tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-7660990023973133727?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/7660990023973133727/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2010/05/noticias-sobre-mi-ex.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/7660990023973133727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/7660990023973133727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2010/05/noticias-sobre-mi-ex.html' title='Noticias sobre mi ex'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-5553324914256200689</id><published>2010-05-20T00:03:00.000-07:00</published><updated>2010-05-20T00:10:55.706-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='T Gallery Condesa crónica  la bitácora de totto colombiana motocicleta borrachera'/><title type='text'>Una noche que está de olvido</title><content type='html'>Siempre me ha fascinado la facilidad con la que suceden las cosas en la noche... sobre todo si es jueves.&lt;br /&gt;Once de la noche en el T Gallery de la Condesa, el lugar donde se reúnen la fauna burgués bohemia de la ciudad. La intelectualidad pop del lugar resulta demasiado pretenciosa, pero la belleza de las mujeres que asisten lo hace tolerable. &lt;br /&gt;Es cumpleaños de un amigo fotógrafo y la mesa está atestada de alcohol. 'Caray, mañana tendré que ir a trabajar con una resaca terrible', me digo en silencio y me acuerdo de la entrevista que tengo que hacer con un músico y repaso mentalmente algunas preguntas. ¡Ah, basta de trabajo! Me recuerdo que, como escribió un sabio poeta, 'sólo mientras vivimos merecemos' y empiezo a beber un mojito tras otro. Me encantan.&lt;br /&gt;Una hora ha pasado y de pronto me encuentro con Luis, mi estilista (¿cuán gay sonó eso?). Nos saludamos y me recuerda que ya debo cortarme el cabello y le refresco la memoria: le digo que me lo voy a dejar crecer hasta que en el periódico me llamen la atención. Viene acompañado de una mujer morena de cabello negro y ondulado que luce su cuerpo en un vestido blanco muy ajustado. Su nombre es Ana María y por su acento (y por su cuerpo también) me doy cuenta que es colombiana. Me gusta. A todos los hombres a la redonda les gusta y ella lo sabe. &lt;br /&gt;Se mueve con la seguridad que brinda saberse bella y observada. Sobreactúa y eso me da risa. &lt;br /&gt;—¿De qué te ríes? —me pregunta y me despeina con su mano derecha mi media melena.&lt;br /&gt;—Me acordé de algo tonto —miento... y empezamos a platicar. &lt;br /&gt;Me cuenta que es modelo, que lleva casi tres años viviendo en México y que es cinco años mayor que yo. Llega un inglés alto y fornido y hacen contacto visual. Media hora más tarde ya estoy borracho y ellos se están besando en una esquina del bar. No hay nada como el sex appeal del extranjero (tal vez por eso me gusta viajar tanto). Echo un vistazo a mis compañeros de trabajo (reporteros, fotógrafos, diseñadores e incluso anda por ahí uno de los directores del periódico) y pienso que esta escena sólo es posible en este campo laboral. Hay risas fáciles por donde quiera y todos se mueven al ritmo de la música. Me doy cuenta que algo malo sucedió con el británico porque Ana María está en la barra con Luis, quien me corta el cabello (eso sonó más heterosexual, ¿no?) y noto que varios buitres treintañeros la acechan con la mirada. Me acerco y volvemos a platicar y con sus dedos me aparta el fleco que cae sobre mi ojo derecho —¡aclaro que no soy emo!—. Llego a la conclusión de que cuando una mujer toca tu cabello dos veces seguro le gustas por lo menos un poco. &lt;br /&gt;—¿Qué pasó con tu Príncipe William?&lt;br /&gt;—¿Quién?&lt;br /&gt;—Me refiero a tu ligue británico.&lt;br /&gt;—Ah... se quiso pasar de listo. &lt;br /&gt;Suelto una sonrisa. Mis amigos me ven expectantes desde la mesa. Seguro están haciendo apuestas para saber si me la ligo o no. Lamentablemente, descubro rápidamente que Ana María es superficial y sólo habla de los antros de moda —patético a los treinta años— y, como le dije que soy reportero de espectáculos, me empieza a disparar una letanía de 'cómo es tal artista en persona y cómo ésta y cómo aquél'. Me aburre... pero es bella y mirarla me consuela. Habla tanto que en algún momento sus palabras se pierden entre la música y, aunque finjo poner atención a todo lo que dice, no tengo la menor idea de lo que está hablando. ¿Por qué la belleza tiene que estar tan ligada a la superficialidad? ¿Cuándo será el día en que conozca a una chica que me enamore con sus ideas? Soy un tonto buscando amor en los sitios equivocados. De pronto empiezo a recordar a mi ex novia, la chica ideal que perdí por ser joven y querer comerme el mundo (qué eufemismo para evitar las palabras infiel y egoísta). &lt;br /&gt;Mis pensamientos orbitaban las lunas de Neptuno hasta que algo que dijo Ana María me trajo de vuelta a la Tierra a velocidad luz.&lt;br /&gt;—... somos tan distintas y mi hermana seguro debe estar encerrada en su cuarto, escribiendo... dice que quiere ser escritora —comenta con una risa sarcástica, como si su hermana estuviera loca. &lt;br /&gt;No dudo en decirle que quiero conocer a su hermana y, sin querer, creo que la he ofendido. Se pone seria, pero luego me dice que quiere bailar. Le confieso que soy un poco torpe pero que por ella estoy dispuesto a hacer el ridículo y que no se moleste si la piso (la verdad es que exagero, no soy un árbol en la pista pero tampoco soy Billy Elliot).&lt;br /&gt;Empezamos a bailar una cumbia lenta y mientras ella gira y le da la espalda a la mesa donde están mis amigos, éstos —demasiado obvios— le ven el trasero y me enseñan el pulgar en símbolo de camaradería. Me echan porras: se ven contentos y parecen más excitados que yo. De pronto Ana María pone su cachete junto al mío y yo le doy un beso en la mejilla y le repito que quiero conocer a su hermana. &lt;br /&gt;—Es mucha mujer para ti.&lt;br /&gt;Deja de bailar y se va a la barra. Miro el reloj, son las tres de la mañana y tengo el ego lastimado.&lt;br /&gt;—A penas me conoces, ¿cómo puedes decir eso?&lt;br /&gt;De pronto, Ana María —¿tal vez con el orgullo herido porque estoy más interesado en la hermana que no conozco que en ella?— me empieza a preguntar en dónde vivo, en qué universidad estudié, qué coche manejo y qué países conozco con la misma frialdad de un jefe cuando entrevista a un candidato a contratación. &lt;br /&gt;Le confieso sin pena que soy un clasemediero de la Del Valle que aspira a burgués bohemio (aunque los critique tanto; soy un absurdo, lo sé). &lt;br /&gt;Cuando le respondo que tengo un Peugeout 206, que estudié en una universidad privada de periodismo que seguro no conoce (no porque sea mala sino porque sólo en el medio es reconocida) y que sólo conozco países del continente Americano pero que ya estoy ahorrando para ir a Europa (y convertirme en cliché total de artista wannabe) me empiezo a enojar...y cuando estoy borracho el resultado es un cinismo terrible. &lt;br /&gt;—Oye, Ana Maria, sólo te faltó preguntar cuánto gano, ¿no?&lt;br /&gt;—Ah, sí, ¿cuánto ganas? —dijo con actitud insolente y fría.&lt;br /&gt;—Gano 30 mil pesos al mes —mentí. &lt;br /&gt;—Bueno, tal vez le puedes caer bien a mi hermana. &lt;br /&gt;Fue demasiado. Exploté: &lt;br /&gt;—Ana María, pues mejor ponle precio a tu hermana, ¿cuánto me va a costar estar con ella?&lt;br /&gt;Oh, sí, puedo ser cínico cuando me lo propongo (y media botella de ron siempre ayuda). &lt;br /&gt;—Eres un pendejo. &lt;br /&gt;—Estoy de acuerdo y tú eres una interesada sin corazón y tienes un alma fea. &lt;br /&gt;Sus ojos se pusieron cristalinos, parecía apunto de derramar una lágrima cuando me paré sin decir adiós. Luis, mi peluquero (¡ah, qué varonil suena eso!), me preguntó si algo malo había pasado cuando me acercaba a mis amigos y le dije que luego le explicaba. Llegué hasta la mesa y tomé mi chamarra de piel. Les dije que ya me iba. &lt;br /&gt;—Pero cómo te vas a ir si estás borracho. Te va a agarrar el alcoholímetro —dijo Beto, mi colega y fiel guerrero de las fiestas. &lt;br /&gt;—No hay problema, me vine en la moto. &lt;br /&gt;—No, pero tú estás loco o qué, ¿cómo vas a manejar así? &lt;br /&gt;—No estoy tan borracho —es una verdad a medias porque el coraje ma bajó la peda—. Ya me voy.&lt;br /&gt;Salgo del bar y cuando paso por la barra no veo ni a Luis ni a Ana María, sólo el círculo húmedo que dejó su vaso sobre la superficie de madera. Siento pena por ella y también por mí. &lt;br /&gt;En la calle hay parejas que caminan de la mano y me resulta asquerosa la imagen así que me pongo el casco, enciendo la moto y me voy sintiéndome un poco más solo que cuando llegué.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-5553324914256200689?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/5553324914256200689/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2010/05/una-noche-que-esta-de-olvido.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/5553324914256200689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/5553324914256200689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2010/05/una-noche-que-esta-de-olvido.html' title='Una noche que está de olvido'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-6197589152633685622</id><published>2009-02-19T20:56:00.000-08:00</published><updated>2009-02-20T10:14:43.086-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la bitácora de totto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='san valentín'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hijo del Cuervo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='relato'/><title type='text'>El lindo</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Una pareja de enamorados &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;me pide que les haga una foto. Los odio.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Frédéric Beigbeder, &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Windows on the World&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Segu&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;ramente el mundo te parece un sostén enorme&lt;br /&gt;que espera ser desabrochado.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Frase del personaje Don Draper en la serie &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Mad Men&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Desperté con resaca por las cervezas que bebí la noche anterior. Era sábado y, al escuchar el despertador, decidí que por ningún motivo iría a correr.&lt;br /&gt;Pero la voz taladrante de mi prima Lourdes me hizo cambiar de parecer.&lt;br /&gt;—Ya, cabrón, levántate —me dijo desde la puerta de mi habitación, a las siete de la mañana.&lt;br /&gt;—Me siento muy cansado, voy a correr pero más tarde.&lt;br /&gt;—No, ni madres. Vas ahorita y corres a la misma hora como todos los del equipo, ¿de qué sirve estar pagando si vas a entrenar por tu cuenta?&lt;br /&gt;—Me siento muy cansado, Lourdes. No puedo.&lt;br /&gt;—¿Cansado? Tú no estás cansado, estás crudo. Ya despiértate, respeta los compromisos que haces contigo mismo. Levántate —me dijo enérgicamente, tiró de las colchas y abrió la ventana⎯. Caray, cómo huele a borracho este cuarto.&lt;br /&gt;—Ok, sí voy, pero ya cállate —supliqué.&lt;br /&gt;En muchos sentidos de su vida, Lourdes era bastante fascista, pero en el aspecto deportivo era Musolini en persona.&lt;br /&gt;Al empezar a trotar me deprimió saber que me tocaban correr dieciséis kilómetros. Todos los hombres y mujeres del equipo se veían felices y bromeaban unos con otros. Yo estaba demasiado ocupado, pues luchaba por no vomitar.&lt;br /&gt;Uno de los corredores pasó a mi lado y bromeó.&lt;br /&gt;—Órale, Totto, ¿qué loción traes hoy?&lt;br /&gt;—Se llama Carolus, es de Bélgica y tiene un fijador de 8.5 grados de alcohol —bromeé.&lt;br /&gt;—Con razón —dijo entre risas y aceleró el paso.&lt;br /&gt;Mientras corría, pensaba en por qué me gustaba esta disciplina que a tantos les parece aburrida. Empecé a regular mi paso y a internarme en mis reflexiones y sólo así me olvidé de las ganas de vomitar que sentía dos o tres kilómetros atrás.&lt;br /&gt;Me sumergí en dilemas dualistas sobre la metáfora que representa correr. ¿Corría para alcanzar algún objetivo o lo hacía como si huyera de algo? De pronto tuve un flashback a la maratón de Nueva York, en el 2004. Recordé un letrero que decía: “A los 32 km. te preguntas por qué demonios estás haciendo esto. Cuando cruzas la meta todo está claro”.&lt;br /&gt;En ese sentido, la vida era muy parecida al maratón, pues la mayoría de las experiencias cobraban significado —o eran asimiladas— mucho tiempo después de vivirlas. Era algo más o menos parecido a lo que explicó Steve Jacobs, el fundador de Apple, en su discurso de Stanford en el 2005.&lt;br /&gt;Él dijo que una de las cosas que aprendió es a “conectar los puntos”. A los veintitantos años decidió dejar su carrera; sin embargo, estuvo otros dieciocho meses más como oyente, tomando las clases que en realidad le interesaban. Fue así como llegó a un curso de caligrafía, materia que aunque le fascinaba no podía atribuirle un beneficio tangible en ese momento.&lt;br /&gt;No obstante, muchos años después, cuando diseñó la primera computadora Macintosh, Jacobs empleó distintas tipografía que aprendió en ese curso y éste fue el primer ordenador en contar con variadas tipografías que le dieron un toque de elegancia y belleza a esa sistema operativo. Pero la utilidad de esas clases y conocimientos que adquirió años atrás —cuando no tenía claro por qué lo hacía— cobraron significados, ya que los puntos sólo se pueden conectar hacia atrás, jamás hacia delante.&lt;br /&gt;Estaba recordando ese gran discurso de Jacobs por el kilómetro diez cuando empecé a sentirme como un volcán humano. El vómito me subió por el esófago como lava caliente y ácida. Me salí de la pista y me alejé lo más que pude del grupo de corredores y empecé a imitar a Linda Blair en El Exorcista.&lt;br /&gt;Mientras sentía que expulsaba mi alma por la boca, escuché las risas de otros corredores y uno incluso me preguntó si había estado buena la fiesta. La entrenadora se paró para ver si estaba bien. Le dije que sí, me enjuagué un poco la boca y seguí corriendo hasta que cumplí con los dieciséis kilómetros que marcaba mi entrenamiento.&lt;br /&gt;En cuanto terminé, corrí al coche, regresé a la casa, me metí a la cama sin bañarme y me quedé dormido hasta que el hambre y la sed me despertaron junto a la oportuna llamada de mi amiga Teresa para avisarme que todos nos reuniríamos en El Hijo del Cuervo a las seis de la tarde para festejar San Valentín.&lt;br /&gt;Después de bañarme me sentí con ánimo renovado y listo para beber unas cervezas más, pero ahora con la tranquilidad de saber que el domingo no tenía que mover ni un dedo.&lt;br /&gt;Al dirigirme al bar, recordé que por la noche sería la despedida de Omar, mi amigo fotógrafo que tuvo un idilio con Jenn. Él se iría a Barcelona a seguir a su novia, una psicóloga que había obtenido una beca para hacer su maestría.&lt;br /&gt;Fui el primero en llegar al Hijo del Cuervo y descubrí que lo malo de ser puntual a una cita en un bar es que tienes que sentarte solo por media hora y correr el riesgo de dar la impresión de que alguna chica te va a dejar plantado o que eres un alcohólico con el corazón roto que pretende ahogar las penas en el fondo del tarro de cerveza.&lt;br /&gt;Como sea, éstas son dos posibilidades que no quieres aparentar en San Valentín.&lt;br /&gt;Por la ventana del bar vi pasar a un sujeto que vendía globos de helio con frases cursis de amor. Varios parejas se acercaban a comprar sin pudor alguno. El hombre abrió la billetera y le entregó un globo que decía “te amo para siempre” y tenía dibujado a Cupido apuntando con el arco.&lt;br /&gt;Me empecé a preguntar si nunca nadie se había puesto a pensar que Cupido es uno de los personajes más escalofriantes de la historia. Su flecha hiere, pensaba, y su manera de transmitir el amor es mediante un arco (es decir, con un arma).&lt;br /&gt;¿Es que nadie se da cuenta que la imagen mundial del amor está simbolizada por un sujeto con alas que carga con un instrumento de guerra?&lt;br /&gt;Anoté estas reflexiones en mi Moleskine. La gente de las mesas de alrededor me vieron algo raro y me empecé a preguntar si me percibían como un suicida que escribe su carta final.&lt;br /&gt;Escribir en público es vergonzoso. Me apena suponer que puedo dar la impresión de ser uno de esos sujetos demasiado lúcidos que tiene que anotar sus ideas porque son de gran valor.&lt;br /&gt;De pronto sonó el teléfono y agradecí que existiera la tecnología y que en ese momento me salvara de mi soledad (aunque sólo me proporcionara una compañía virtual).&lt;br /&gt;Era mi madre.&lt;br /&gt;—Hola, hijito, ¿cómo estás?&lt;br /&gt;—Bien, esperando a unos amigos en un bar.&lt;br /&gt;—No vayas a tomar mucho, por favor.&lt;br /&gt;—No, mamá, ¿cómo crees? —mentí.&lt;br /&gt;—Bueno —respondió, aliviada.&lt;br /&gt;—¿Qué pasó, mamá?&lt;br /&gt;—Pues te llamo para desearte feliz día del amor y la amistad…, después de todo también soy tu amiga, ¿o no?&lt;br /&gt;—Sí, claro que sí —respondí, risueño—. También te deseo lo mismo.&lt;br /&gt;—¿Qué crees? —dijo súbitamente, como preparando el terreno para soltar una bomba.&lt;br /&gt;—¿Está bien mi abuelita?&lt;br /&gt;—Sí, dentro de lo que cabe.&lt;br /&gt;—Ah, pensé que me ibas a decir que ahora estaba hablando con el fantasma de Hitler —bromeé.&lt;br /&gt;—Tú no perdonas a nadie… No, te quería decir que me llamó Paloma —sentí un vértigo tremendo y como si alguien me apretara el corazón desde adentro—. Me habló ayer para felicitarme por mi cumpleaños. Qué linda, se acordó.&lt;br /&gt;—Sí, qué detalle —respondí a secas y pensé que mientras menos supiera de ella sería mejor. No quería alterar mi volátil paz interior.&lt;br /&gt;—Paloma está bien —dijo mi madre sin necesidad de que yo le preguntara—, me platicó que sigue con el plan de irse en unos meses a París, de intercambio escolar.&lt;br /&gt;—Ah, qué bien. Mamá, me está entrando una llamada —volví a mentir—, te marco mañana, ¿ok?&lt;br /&gt;—Bueno, hijito. Y, por favor, no tomes mucho.&lt;br /&gt;—Sí, no te preocupes.&lt;br /&gt;Pinocho y yo nos entendíamos.&lt;br /&gt;Finalmente, mis amigos y amigas empezaron a aparecer gradualmente, la mayoría de ellos acompañados por sus parejas que sólo me hicieron acentuar mi soltería.&lt;br /&gt;Como a las siete de la noche empecé a acordarme de Jenn y le marqué para decirle que la tenía en la cabeza y para hacerle saber que había tenido el detalle de hablarle en San Valentín a pesar de que yo odiaba esa fecha.&lt;br /&gt;Porque después de todo, qué es el amor sino el sacrificio y la disponibilidad a cambiar las reglas y los cánones propios con el fin de alegrarle al vida a esa persona especial y tener la esperanza de recibir lo mismo de su parte.&lt;br /&gt;La llamé a su celular y tardó un poco en responder porque me dijo que se estaba bañando.&lt;br /&gt;—¿Vas a salir?&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;—¿Con tus amigos?&lt;br /&gt;—No, con mi novio.&lt;br /&gt;—Ah, ¿volvieron? —pregunté estúpidamente.&lt;br /&gt;—…, sí.&lt;br /&gt;—Bueno, que te la pases bien.&lt;br /&gt;Colgué.&lt;br /&gt;Me sentí ridículo ante tal ataque de celos. ¿Quien era yo para privar a Jenn de la posibilidad de ser feliz junto a ese tipo que la quería bien?&lt;br /&gt;Me quedé un poco triste y con sed.&lt;br /&gt;Después de varias jarras de cerveza, risas, anécdotas y una cuenta de dos mil pesos, nos movimos a la fiesta de despedida de Omar. Al llegar lo encontré bastante sobrio. Me dijo que no quería beber tanto porque tenía muchas cosas que arreglar antes de tomar el avión el lunes por la mañana. Empezamos a platicar y pronto se acercó su amigo y maestro de fotografía, Ismael, un sujeto inteligente y talentoso, pero sin pretensiones, con el que se puede platicar sobre arte sin parecer snobs.&lt;br /&gt;Los tres charlamos sobre la obsesión de los artistas americanos por Europa. Yo confesé que como muchos otros escritores, fotógrafos, pintores y demás fauna bohemia, quería vivir un tiempo en París o Barcelona. Que no sabía exactamente por qué, pero lo cierto era que pensaba que tal vez caminando por las viejas calles de la Ciudad Luz tendría una especia de iluminación artística o mis reflexiones adquirirían mayor grado de lucidez.&lt;br /&gt;Cada quien opinó respecto a este asunto y después les pregunté que si ellos creían que los artistas europeos veían a Nueva York o la Ciudad de México de la misma manera artística en que nosotros percibimos Paris y Barcelona.&lt;br /&gt;Conversamos mucho rato.&lt;br /&gt;A las dos de la mañana, mis amigos y yo decidimos que era hora de partir. Omar y yo nos dimos un abrazo y me dijo que ojalá el próximo estrechón de manos fuera en Europa. Le deseé buena suerte y me quedé un poco triste sabiendo que mi realidad seguiría siendo México por algún tiempo más.&lt;br /&gt;Una vez en la calle, todos nos empezamos a despedir y la amiga de un amigo del periódico me pidió si la podía llevar a su casa, que estaba cerca de la mía. Le dije que con gusto, pues aunque me atraía poco, en algún momento de la tarde, cuando estábamos en el Hijo del Cuervo, ella empezó a hablar de literatura y eso le dio unos puntos a su sex appeal.&lt;br /&gt;Al llegar a su casa, me dio las gracias, besó mi mejilla y se bajó del auto.&lt;br /&gt;No seas cobarde, pensé.&lt;br /&gt;Bajé la ventana y dije su nombre.&lt;br /&gt;—¿Qué pasa, Totto?&lt;br /&gt;—Pues pasa que quiero besarte.&lt;br /&gt;Ella se acercó hasta la venta y me vio con cariño o como con ternura: me sentí un maldito cachorro que acaba de aprender a hacer una gracia como dar la pata.&lt;br /&gt;—Mira, acabo de salir de una relación difícil y no estoy para un free —extendió su mano y tomó la mía—. Pero muchas gracias, me halaga saber que te atraigo. Tal vez en otras circunstancias, eres muy lindo.&lt;br /&gt;—No te preocupes, es sólo que no quería irme sin intentarlo.&lt;br /&gt;Sonreí y nos dijimos adiós.&lt;br /&gt;No sentí pena ni rabia ni descontrol, sólo un cansancio bárbaro, como el&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt; down&lt;/span&gt; de una droga.&lt;br /&gt;Yo no quería seguir siendo “el especial” o “el lindo”; quería ser el hijo de puta que siempre se sale con las suyas.&lt;br /&gt;Al llegar a casa me quedé pensando en silencio dentro del auto por un largo rato. Todo estaba en silencio y los vecinos seguramente dormían tranquilos, dichosos y abrazados.&lt;br /&gt;Tomé el celular y estuve tentado en llamar a Paloma, pero me di una cachetadas mentales para entrar en razón. Luego pensé que tal vez ella estaba logrando olvidarme de manera exitosa y que no sería justo remover los sedimentos de nuestra historia con una llamada telefónica en la madrugada después de concluido San Valentí por unas escasas horas; no, no sería justo enturbiar su presente sólo porque yo era como un niño solitario en la oscuridad que sentía miedo.&lt;br /&gt;Era momento de pagar las consecuencias, así que con todo el trabajo del mundo, salí del auto para enfrentarme contra la anchura de la cama vacía. Una vez acostado y en la oscuridad, me masturbé pensado en Paloma y al venirme, sentí una tristeza sólo comparable con la intensidad del orgasmo que hizo convulsionar mi cuerpo.&lt;br /&gt;Después de ir al baño y regresar a la cama, empecé a dormirme lentamente, con la esperanza de que en algún momento de mi vida pudiera “conectar los puntos” y encontrarle algún significado de provecho a esta noche que estaba de olvido.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-6197589152633685622?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/6197589152633685622/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2009/02/el-lindo.html#comment-form' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/6197589152633685622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/6197589152633685622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2009/02/el-lindo.html' title='El lindo'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-913498484766876563</id><published>2009-02-08T09:14:00.000-08:00</published><updated>2009-02-19T20:56:17.612-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la bitácora de totto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rosarito'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Baja California'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jenn'/><title type='text'>Amor en Las Rocas (parte 2)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;Sábado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Horas más tarde, Jenn me despertó para darme una sorpresa.&lt;br /&gt;—Mi tía se fue a Ensenada. Hazte para allá. Arre, apúrate que hace frío —me dijo Jenn, mientras levantaba la sábana para acostarse a mi lado.&lt;br /&gt;Si eso no era la felicidad absoluta, se le parecía mucho. A su lado, este sentimiento idílico daba la impresión de ser posible.&lt;br /&gt;Me abrazó por la espalda y empezó a besarme la cara. Afuera se escuchaba cómo su hermana preparaba el desayuno. Vi mi reloj y me di cuenta que ya era medio día.&lt;br /&gt;Me di una ducha muy rápida y cuando fue el turno de Jenn, encendí la laptop para escribir frases cursis y sinceras de la que cualquiera se podría burlar y, aún así, no me importaría.&lt;br /&gt;Más tarde, mientras escribía, Jenn se acercó hasta mí y —como si el destino ahora sí fuera el guionista de una película de amor—, se sentó a mi lado, miró un segundo la pantalla y me plantó un beso que germinará toda la vida en mis labios.&lt;br /&gt;Casi me hizo llorar y me sentí como la versión mexicana de Hugh Grant, perfecto para protagonizar una comedia romántica.&lt;br /&gt;Llegamos al resort Las Rocas a las tres de la tarde. Debido a los bajos niveles de turismo (los gringos tenían miedo de venir por las ejecuciones del narcotráfico), nos dieron una junior suite por el precio de una habitación estándar. Ésta era amplia, al igual que la cama (de la que casi no salimos) y la sala (en donde bebimos y comimos como reyes) y la televisión (que no prendimos un segundo durante los dos días) y el baño (en el que desperdiciamos litros de agua en la tina llena de burbujas).&lt;br /&gt;Cuando le di la propina al tipo que nos subió las maletas, miré que Jenn estaba en la cornisa contemplando el paisaje marino. Me acerqué, la abracé por detrás y le dije que lo habíamos logrado.&lt;br /&gt;Ella me pidió que le diera la mano y se subió a la cornisa. Le pregunté que si estaba loca o quería morirse.&lt;br /&gt;—No, no tengo pensamientos suicidas, me gusta mucho la vida —respondió sonriendo—. Pero siempre me ha fascinado esta sensación de estar al filo. Es muy intensa —y cuando terminó de decir esto, soltó mi mano y yo la envidié por no tener las agallas que ella tenía para experimentar la vida de esa manera tan directa y encarnada.&lt;br /&gt;Yo estoy atado a los planes, a lo material (ropa, auto, casa), a lo seguro y común. En resumen, al maldito estereotipo de vida de cualquier occidental que quiere ser exitoso bajo cánones ya establecidos, en vez de crear sus propios.&lt;br /&gt;La contemplé unos segundo caminando por la cornisa del tercer piso de nuestra suite hasta que decidió saltar a mis brazos y después, entre beso y beso, nuestras mentes se fueron olvidando del mundo hasta que volvimos a nosotros mismos, sudados, jadeantes y desnudos sobre la cama.&lt;br /&gt;Me dio una tranquilidad tremenda no sentir esas ganas de vestirme y salir huyendo después de la intimidad. Al contrario, con Jenn sentía una necesidad casi cursi de que ella me abrazara. Así estaba, entre sus brazos, acostado sobre su pecho y escuchando su corazón, cuando se me ocurrió —aunque la hora no me importaba en lo más mínimo— echarle un vistazo a mi reloj. Marcaba las cinco de la tarde.&lt;br /&gt;—Desde ayer estás viendo tu maldito reloj cada que puedes. ¿Tienes un cita o qué?&lt;br /&gt;—No, claro que no —le contesté con una sonrisa a medias y le di un beso—. Es solamente algo que hago automáticamente. Es casi como parpadear.&lt;br /&gt;—Pues dejarás de hacerlo. Ya deja de estar atado al tiempo, yo por eso nunca uso reloj. Cuando quiero saber qué hora es le pregunto a alguien.&lt;br /&gt;Jenn tomó mi muñeca derecha y me quitó el reloj.&lt;br /&gt;Por un momento me dio miedo que lo aventara por la cornisa y éste se hiciera añicos al impactar el suelo (es capaz). Al mismo tiempo tampoco pude evitar acordarme de Paloma por un instante, ya que ese reloj había sido un regalo suyo cuando estaba entrenando para un maratón.&lt;br /&gt;Me pregunté qué sería de su vida y deseé que fuera tan feliz como lo era yo en ese momento.&lt;br /&gt;Pero para mi fortuna, Jenn sólo lo guardó en su bolso de mano. Y me dedicó una mirada típica de la maestra que le acaba de quitar el Gameboy al niño y le advierte que sólo se lo devolverá al final del día. Fue raro ver y sentir mi muñeca sin mi reloj y, a lo largo del fin de semana, tratar de adivinar la hora por la intensidad de la temperatura.&lt;br /&gt;Cuando el sol caía y la línea en la que se mezclan el mar y el cielo era de tonos violetas, azules y naranjas, Jenn y yo salimos a la terraza para tomarnos unas fotos y, aunque tenía pensado darle un pequeño obsequio más tarde, durante la cena, le dije que no podía esperar más.&lt;br /&gt;—Te tengo un pequeño regalo —Sonriente, ella me miró como buscando una excusa (al menos eso pensé) y antes de que dijera algo, bromeé—. No te sientas mal si no trajiste nada para mí, no era necesario.&lt;br /&gt;—No, no me siento mal. Te regalé mi virginidad, ¿qué más querías, Totto? —contestó sonriente y me dio un pequeño codazo en el abdomen.&lt;br /&gt;Los dos reímos y Jenn me fascinó tanto que me sentí una persona ordinaria a su lado.&lt;br /&gt;Cuando le di el obsequio, que era un diario lindísimo que me regaló mi padre muchos años atrás y en el que jamás escribí, ella me agradeció y se soltó a llorar como una niña de cinco años.&lt;br /&gt;—No, no llores, por favor. Quiero que seas feliz.&lt;br /&gt;—No te preocupes. Son lágrimas de felicidad. Me has hecho el día con este detallito.&lt;br /&gt;Jenn se disculpó, tomó su bolso, pero antes de dirigirse al baño me dio las gracias otra vez y también un beso tierno. Supuse que se había ido a secar las lagrimas y a retocarse el delineador. Me quedé en silencio contemplando cómo el sol se ahogaba en el mar y bebí lentamente de mi vaso de vodka con jugo de uva.&lt;br /&gt;Escuché cuando abrió la puerta del baño y la vi fumando un cigarrillo, pero cuando aspiré el humo reconocí el olor a mariguana. Jenn me ofreció y yo fumé gustoso y retuve el humo en mis pulmones por el mayor tiempo posible, esperando con ansias que el THC hiciera un efecto rápido en mí.&lt;br /&gt;Me recosté varios minutos sobre sus piernas mientras los últimos rayos de sol iluminaban nuestros rostros de manera miedosa. Y en un arranque me paré, fui al baño para encender la tina y vertí todo el jabón espumoso. Me quité la ropa y regresé hasta la sala en donde Jenn estalló en carcajadas al verme caminando desnudo en su dirección.&lt;br /&gt;—Si no son tachas lo que te metiste —bromeó.&lt;br /&gt;—Me gusta estar desnudo, sabes. Además, no siento pudor alguno cuando estoy contigo.&lt;br /&gt;Volvimos a fumar y nos quedamos callados por un instante hasta que recordé que la tina se estaba llenando. Entonces, me dio un temor súbito al pensar que el agua podría estar saliéndose de la tina y arruinando la alfombra. Prendí las luces mientras Jenn se reía de mí al ver cómo movía el trasero rápidamente hacia el baño.&lt;br /&gt;Me sentí tranquilo de que el agua no hubiera inundado la habitación, pero noté que estaba fría. Jenn entró al baño y se empezó a quitar la ropa para meterse, pero le dije que el agua estaba helada. Me acerqué para verificar las llaves e hice un berrinche.&lt;br /&gt;—Jenn, ¿por qué no se calienta el agua si abrí la llave que tiene marcada la letra C, de calientita?&lt;br /&gt;—Eres un tonto —gritó y se dobló de la risa.&lt;br /&gt;Entonces miré otra vez las llaves y noté que la otra tenía marcada la letra H y entendí que estaban en inglés. Entonces, me uní a la carcajada de Jenn y pensé que estaba muy pacheco o era un naco de campeonato.&lt;br /&gt;Abrí la llave de agua caliente (&lt;em&gt;hot!&lt;/em&gt;), pero de pronto empecé a tener un mal-viaje. Pensaba que alguien podría entrar y tratar de aprovecharse de nosotros, así que salí a cerciorarme de que la puerta tuviera puesto el seguro. Volví con Jenn y minutos más tarde empezó a rondar por mi cabeza la posibilidad de que tal vez había una colilla tirada sobre la alfombra de la sala y que corríamos el riesgo de morir calcinados. Le dije que iba a la sala por más vodka, pero si ella hubiera salido, no se habría topado conmigo sirviéndome desnudo un vaso de alcohol ruso, sino tirado en cuatro patas buscando una colilla encendida sobre la alfombra, como si fuera un perro del departamento de bomberos entrenado para evitar una tragedia.&lt;br /&gt;Patético.&lt;br /&gt;¿Por qué no podía disfrutar de la mariguana como al principio, cuando me hacía reír hasta por el aleteo de una mosca o me ayudaba a diferenciar perfectamente cada uno de los instrumentos de las canciones que escuchaba mientras fumaba? ¿Por qué?&lt;br /&gt;Antes de volver al baño, en donde estaba Jenn, cerré con seguro la puerta de cristal que daba hacia el balcón.&lt;br /&gt;—¿Y el vodka? —me preguntó desde la bañera, donde su cuerpo sólo estaba cubierto por espuma y agua.&lt;br /&gt;—Cambié de parecer. Ya no quiero beber más.&lt;br /&gt;—Pues qué curado, te tomaste mucho tiempo para decidir si ibas a beber o no. ¿No crees?&lt;br /&gt;—Si, supongo que sí.&lt;br /&gt;Gradualmente volví a la calma y empecé a experimentar una etapa distinta de la droga en el que me dio por hablar y hablar y hablar. Jenn me escuchaba muy atenta. Incluso le declamé de memoria unos poemas de Pablo Neruda y Jaime Sabines que hacía mucho no recordaba.&lt;br /&gt;Ella me dijo que nunca nadie le había declamado poesía. Traté de recordar si en el año y medio en que tuvimos una relación a distancia alguna vez le leí algún poema, pero no se me vino una escena como esa a la memoria. Qué poco romántico había sido.&lt;br /&gt;—Pero sí te canté trova y te toqué la guitarra —dije a modo de compensación.&lt;br /&gt;—Sí, lo hiciste —respondió a secas.&lt;br /&gt;—Jenn, ¿te puedo hacer una pregunta?&lt;br /&gt;—Lo que quieras.&lt;br /&gt;—Creo que pude haber sido mucho mejor contigo, estoy arrepentido de la manera tan dolorosa que resultaron las cosas al final, pero en ese entonces yo estaba echo un caos. Tal vez por eso no pudimos tener el idilio más lindo ni tierno posible. Entonces, dime —hice una pausa dramática después de tanto preámbulo. Ella me miró con expectación—, ¿por qué me elegiste a mí para perder tu virginidad, Jenn? Pudiste haber tenido a cualquiera, ¿por qué yo?&lt;br /&gt;—Es que yo no soy ni la más ni la más linda ni la más tierna, Totto.&lt;br /&gt;Años atrás, Jenn jamás habría dicho semejante cosa. La notaba un tanto cínica y tenía miedo de que parte de su actitud actual hubiera sido moldeada por el mal rato que le hice pasar (porque jamás quise que formalizáramos nuestra relación a distancia). Me quedé callado, pero pensé que se equivocaba al decir que no era la más tierna, pues su manera de amar me hacía recordar aquel verso de Rubén Bonifaz Nuño que dice “tu corazón cansado de tanto darse se sigue dando”.&lt;br /&gt;—Nunca quise hacerte daño. Acepto que haberme subido al carro de Tamara y dejarte plantada es algo que aún no me puedo perdonar —Jenn me mira en silencio y me pregunto si toda esta sinceridad brutal que me está dejando desnudo y con frío le importa o tiene algún valor para ella—. Sabes, hace poco leí en una novela de Richard Ford una frase que afirma que “por difícil que parezca reconciliarse con una mujer, es aún más fácil que reconciliarse consigo mismos”. Ahora la entiendo perfectamente. Perdóname, en serio.&lt;br /&gt;—Es ya no importa… Lloré mucho por ti. Te odié y te olvidé. Yo debo decirte que tampoco anduve con tu amigo Omar para vengarme de ti. Fue una coincidencia enorme. Te lo juro. Mi amiga la china me decía desde hace mucho que quería presentarme a su medio hermano que vivía en el Distrito Federal, jamás pensé que en una ciudad de veinte millones de personas, él pudiera ser tu amigo.&lt;br /&gt;—Me dolió saber que estabas con Omar, Jenn. Mucho. Me caló ver las fotos que te tomó y que presumiste en tu perfil de Internet. No cabe duda que el karma es un boomerang.&lt;br /&gt;—Sí, no cabe duda… Sin embargo, ¿te puedo decir algo?&lt;br /&gt;—Lo que quieras.&lt;br /&gt;—Aunque no fue mi intención lastimarte, tampoco me incomodó que te doliera.&lt;br /&gt;Esta ultima frase la sentí como un golpe bajo el cinturón. Ambos nos quedamos callados y mientras el silencio de la habitación vencía por una apabullante diferencia el sonido de las olas del mar, me alegré de ese comentario, tipo estocada-de-matador, ya que tenía camuflado un tono de revancha. En ese momento pensé que ese lugar común que dice que sólo se odia a quien se quiere es una verdad redonda.&lt;br /&gt;Y después de todo, ella y yo estábamos desnudos y abrazados en una suite de Rosarito burlándonos del pasado.&lt;br /&gt;—Hemos cambiado, Totto.&lt;br /&gt;—Sí, creo que sí. Pero también creo que es normal... estamos creciendo.&lt;br /&gt;—¿Por qué nunca me has hablado de tu ex novia? —preguntó de pronto.&lt;br /&gt;—No quiero hablar de Paloma. Estoy cansado, sentimentalmente desgastado de recordar algunas cosas.&lt;br /&gt;—Perdón que sea necia, pero no puedo imaginar qué les pudo haber pasado o que te pudo haber hecho para que no la quieras ni mencionar. Hace tiempo, cuando empezaste con ella parecías feliz.&lt;br /&gt;Mientras ella dijo todo eso, un bombardeo de imágenes junto a Paloma empezaron a explotar en mi cerebro: Paloma y yo tomados de la mano en el cine y viendo infinidad de películas en silencio, su sonrisa plena cuando yo decía alguna ocurrencia, ella abrazándome después de mi examen profesional, nosotros felices mientras sacaba mi primer auto de la agencia, las vacaciones en Chiapas despertando a su lado y viéndola preparar el desayuno junto a mi madre…&lt;br /&gt;—Sabes, Paloma ha sufrido mucho, no tuvo la mejor familia ni la mejor niñez posible —respondí, sabiendo que estaba entrando en un terreno minado del que seguro saldría lacerado y culpable, pues yo mismo me encargué de enterrar la mayoría de las bombas que después pisé—.Yo quería hacerla feliz, en realidad creía que era posible y ése fue mi objetivo por mucho tiempo: su sonrisa. Después de todo lo que había vivido, sentía que ella, más que nadie, merecía ser feliz —Jenn me miró y apretó mi mano para darme apoyo, para decirme en silencio que no estaba solo y que podía contar con ella—. Lo más terrible de todo es que terminé partiéndole el corazón. ¿Cuán canalla fui para lastimar a una mujer que ya estaba herida? Sé que ya no importa, pero te juro que jamás actué con alevosía, mi intención jamás fue partirle el corazón y provocarle tantos malos ratos al final de la relación y, sobre todo, tanto llanto mientras yo no puedo llorar por nada del mundo, carajo.&lt;br /&gt;—Totto, pero aún no entiendo muy bien por qué terminaron? Estás divagando.&lt;br /&gt;—Espera, es una larga historia. Seis meses antes de que yo decidiera terminar la relación por el bien de ambos, Paloma encontró mi diario y leyó con puntos y comas unas páginas en las que narraba cuando me acosté con otras mujeres al principio de nuestra relación. Recuerdo perfectamente que cuando entré a la habitación la vi llorando sobre mi cama y a su costado los diarios abiertos por la mitad. Aunque era claro lo que pasaba, estúpidamente le pregunté que qué tenía. Me vio furiosa y en silencio. Traté de consolarla, pero ella me gritaba que le daba asco, que no la tocara, que me alejara. Encendió un cigarro y, con lágrimas cayendo como cascadas desde sus ojos tristes, me pidió que se lo confesara. Yo no sabía porque quería oírlo cuando ya lo había leído todo. Fue terrible. Le decía que lo sentía demasiado, que estaba arrepentido y ella se enfurecía porque aunque mi cara era de angustia, no soltaba ni una lágrima. ¿Pero tú de qué estás hecho que no lloras?, me gritó.&lt;br /&gt;—Pobrecita ella… y tú qué hijo de puta fuiste.&lt;br /&gt;—Sí, lo sé. Todo esto que te estoy contando me hace sentir feo y asqueroso.&lt;br /&gt;—¿Quieres que siga?&lt;br /&gt;—Pues ya empezaste, ahora termina.&lt;br /&gt;—Ok. Me pidió que la llevara a su casa. Afuera ya había oscurecido. Cinco minutos antes de llegar a su hogar me ordenó que me parara por unos cigarros. Lo hice, pero cuando regresé al auto con los tabacos, ella ya se había ido. La vi caminando por la acera, alejándose en la oscuridad. Corrí hacia ella para suplicarle que se subiera al auto, que me dejara llevarla a su casa, que si así ella lo quería nunca más me volvería a ver. Ella seguía caminando. Vi mi auto con las puertas abiertas y con la llave adentro. No sabía qué hacer para detenerla. Me paré frente a Paloma y la tomé por los hombros y le dije que por favor volviéramos al auto. Ella empezó a gritar que la dejara en paz, que me largara. Unos tipos al otro lado de la acera se detuvieron para ver la escena, como esperando una excusa para partirme la cara. Pero no hizo falta, de pronto todo el dolor y la furia y el llanto y la impotencia y todos los problemas de dos años y medio de noviazgo se concentraron en la palma de la mano derecha de Paloma que golpeó mi cara y me sacó de balance por unos segundos. Sentía mi rostro caliente y no por vergüenza, lo que pensara la gente que nos veía en la calle no me importaba nada. Lo increíble fue que Paloma me dio otra oportunidad unas semanas más tarde. ¿Te das cuenta cuánto me quería, Jenn? —Ella, acostaba a lado mío, asintió con su cabeza y se quedó en silencio para que yo siguiera con mi exorcismo personal—. Lo peor de todo es que yo jamás me perdoné y me di cuenta que Paloma no era para mí, aunque era en muchos sentidos la mujer que siempre había querido: bella, por dentro y por fuera; culta: leía, hablaba francés e inglés; cariñosa y leal, sabía que sería buena mujer y mejor madre; inteligente, podía confiar en ella y sus puntos de vista respecto a mis textos siempre me ayudaban mucho... En fin, todo parecía perfecto y yo me encargué de estropearlo todo. Seis meses después de aquella vez en la que leyó mis diarios, decidí que jamás le iba a poder dar la felicidad que ella merecía y decidí dejarla y desde entonces no hay día en que no piense en ella y me vea tentado a llamarla, pero me resisto y me digo que tengo que ser fuerte para que ella se olvide de mí para siempre. Ya está, lo dije, soy un maldito que se tropieza con su felicidad porque él mismo arrojo piedras en el camino.&lt;br /&gt;—Totto, lo que tienes que hacer por tu bien es aceptar que fuiste un canalla con Paloma y seguir adelante.&lt;br /&gt;—Pero si lo sé, Jenn... sé que fui un canalla.&lt;br /&gt;—Tú lo has dicho, lo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sabes&lt;/span&gt;, pero es muy distinto que lo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;aceptes&lt;/span&gt;. Sólo así vas a dejar de cargar esa culpa que te está deprimiendo. ¿Es que no te das cuenta de los ojos que tienes? Se te nota a distancia que estás jodido por dentro.&lt;br /&gt;Las palabras de Jenn me estremecieron y me sentí afortunado al saber que dormiría junto a ella, seguro de mí mismo.&lt;br /&gt;Jenn era el ancla a la realidad que tanta falta me hacía.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-913498484766876563?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/913498484766876563/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2009/02/amor-en-las-rocas-parte-2.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/913498484766876563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/913498484766876563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2009/02/amor-en-las-rocas-parte-2.html' title='Amor en Las Rocas (parte 2)'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-5474574720135067565</id><published>2009-02-08T09:00:00.000-08:00</published><updated>2009-02-09T08:29:32.872-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor lejano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la bitácora de totto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Rosarito'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='reencuentro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Baja California'/><title type='text'>Amor en Las Rocas (parte 1)</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;br /&gt;Tú bien sabes que nuestro primer beso fue tan corto que dura todavía.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Edel Juárez, &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Fíjate dónde caminas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Viernes por la noche&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La vi sonriente junto a su hermana en la sala de espera del aeropuerto.&lt;br /&gt;No sé por qué caminé demasiado serio hacia ella, esforzándome mucho por disimular la alegría que me provocaba verla en vivo después de tres años de estar alejados.&lt;br /&gt;Estúpidamente, tal vez lo que intentaba lograr con ese andar y mirada indiferente era ocultar lo vulnerable que estaba y disimular cuánta falta me hacía que alguien, después de tantos viajes, fuera a esperarme al aeropuerto.&lt;br /&gt;Jenn me abrazó y me dijo que le daba mucho gusto verme. No hacía falta que me lo dijera, se le notaba. Su hermana me saludó y me dijo que aunque me dejó de ver cuando yo tenía como siete años, aún conservaba mis facciones características.&lt;br /&gt;Bueno, su explicación fue más simple:&lt;br /&gt;—Tienes los mismo ojitos nostálgicos que cuando eras niño —dijo Beatriz.&lt;br /&gt;De pronto apareció Carlos y su esposa Sandra, amigos míos del periódico que, coincidentalmente, estaban de visita en Tijuana para realizar la última entrevista de un libro de gastronomía en el que estaban trabajando.&lt;br /&gt;Atrás de ellos venían Armando (fotógrafo) y Teresa (mi mejor amiga del periódico y reportera de la sección de turismo) tomados de la mano. Eso significaba que ya eran novios y me dio un gusto tremendo por los dos.&lt;br /&gt;Se merecían el uno al otro.&lt;br /&gt;Presenté a Jenn y a Beatriz a mis amigos y, como habíamos planeado, treinta minutos más tarde ya estábamos bebiendo en un bar. Jenn bailaba sola y aún no estaba ebria; me impresionaba su seguridad y lo libre que era. Verla así simbolizaba una sobredosis de vida.&lt;br /&gt;Me gustaba.&lt;br /&gt;Me acerqué y le dije que cuando se regresara a vivir a Chiapas con su mamá, en un mes, como me había dicho que tenía planeado, que no dudara en hacer una escala en el Distrito Federal.&lt;br /&gt;—Ok, aquí te va la primera noticia de la noche —me dijo al odio y yo respiré su aroma dulce—. No me voy a ir, me voy a quedar a vivir aquí. Ya no pienso estar errante como lo he hecho toda mi vida. Aunque me gusta siempre ser la nueva, ya tengo que establecerme.&lt;br /&gt;—Suena lógico, pero me hubiera quedado más tranquilo si te hubieras mudado a Chiapas con tu mamá. Tijuana no me gusta para ti.&lt;br /&gt;—Aquí nací, Totto, es mi ciudad y me gusta. Acéptalo —Jenn hizo una pausa, me miró y después besó mi mejilla derecha—. La otra noticia te la digo más tarde.&lt;br /&gt;Le dije que sí tratando de parecer paciente, pero mi mente, como si fuera una locomotora, empezó a mover todos sus engranajes.&lt;br /&gt;La duda ya estaba sembrada en mí y crecía lenta, paciente, como coral.&lt;br /&gt;—Sabes, cuando salí del avión vi en el aeropuerto a un labrador como Draco, ¿te acuerdas de él?&lt;br /&gt;—Sí, cómo no, tan chulo que era, pero cállate, no me hables más de perros porque en el aeropuerto estaba cagada de miedo porque pasaban cerca de mí y traigo un churro en mi bolsa.&lt;br /&gt;Me eché a reír como un niño.&lt;br /&gt;Después, aproveché que Jenn empezó a hablar con Teresa y fui al baño. Era viernes por la noche y el bar no estaba tan abarrotado como pensé que estaría. Los efectos colaterales de la violencia y la crisis se notaban en ese lugar.&lt;br /&gt;Al abrir la puerta del baño, un sujeto alto y gordo me gritó en la cara.&lt;br /&gt;—Qué pedo, vato, ¿quieres perico?&lt;br /&gt;—No, gracias.&lt;br /&gt;—Pues a la chingada, pendejo —me dijo con acento norteño.&lt;br /&gt;Ok, ahora ya me siento en Tijuana, pensé. La diferencia entre el sistema de distribución de droga entre el DF y este lugar es que allá los clientes buscan su “soma” tratando de pasar inadvertidos; en cambio aquí, ésta es ofrecida a cualquiera sin pudor social alguno.&lt;br /&gt;Es tan simple como vender cigarrillos en la calle.&lt;br /&gt;Una hora más tarde estábamos en otro bar en donde sonaba salsa, cumbia y música norteña. La botella de ron ya estaba a la mitad y todos bailábamos y reíamos como si de ese momento dependiera el curso de nuestras vidas.&lt;br /&gt;Intentábamos olvidarnos de todo y ser felices.&lt;br /&gt;Pero, como afirmó Cortázar, el destino siempre tiene una manera de romper los planes a la mitad y, de súbito, Jenn se acercó para confesarme que tenía novio. Y yo, en medio del estruendo de la música y el bullicio de todas las personas presentes, sufrí en silencio tratando de aparentar indiferencia ante la mirada sincera de Jenn.&lt;br /&gt;Ella, quieta, analizó mi reacción. Y en ese momento pensé que hubiera preferido no saberlo ⎯al menos eso hubiera hecho yo en su lugar, omitir la realidad (que es un buen símil de la mentira)⎯, pero ella sí tuvo el valor necesario y la dosis suficiente de romanticismo como para soltarme la verdad a manera de bofetada.&lt;br /&gt;Le dije que no importaba, pero mientras miraba sus ojos grandes de caricatura japonesa, pensaba en todos los puntos negativos que sumaría a mi karma a lo largo del fin de semana. Parecía como si la constante de mi vida tuviera que ser representar esa esquina incómoda de un triángulo amoroso, el amante.&lt;br /&gt;Maldije mi suerte y seguí bebiendo. Tenía que ser fuerte, cínico, si quería ser feliz.&lt;br /&gt;Ella intentó hablarme de su novio. Me dijo que lo quería mucho y yo le creía porque sé que la fidelidad es una regla social y no una verdad absoluta. Sin embargo, tampoco me hubiera gustado estar en los zapatos del otro tipo, lo acepto.&lt;br /&gt;Antes de que siguiera, le puse un dedo para sellarle los labios y le dije que mientras menos supiera de su novio, sería mejor.&lt;br /&gt;Todo sucedió demasiado rápido porque cuando me di cuenta, unos amigos de Jenn ya estaban sentados en la mesa y brindábamos de vez en cuando aunque no sabía sus nombres.&lt;br /&gt;Al salir del bar, Jenn, su hermana Beatriz y yo nos subimos a la camioneta de uno de sus amigos. Teresa y Armando me desearon suerte y se fueron a su hotel.&lt;br /&gt;Yo estaba borracho y lo único que quería era dormir. Finalmente llegamos a la casa de la tía de Jenn y vi el alba por unos instantes.&lt;br /&gt;—Jenn, quédate a dormir conmigo. No quiero acostarme solo. Quiero que me abraces hasta que me duerma, por favor —supliqué como un niño después de ver El Exorcista.&lt;br /&gt;—No puedo, Totto. Le dije a mi tía que eras un primo lejano que venía a visitarme. No me va a creer si nos ve juntos. Mañana, cuando lleguemos al hotel que está en Rosarito, te prometo que te abrazo toda la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Continuará...&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-5474574720135067565?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/5474574720135067565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2009/02/amor-en-las-rocas-parte-1.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/5474574720135067565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/5474574720135067565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2009/02/amor-en-las-rocas-parte-1.html' title='Amor en Las Rocas (parte 1)'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-6176607680476298748</id><published>2008-12-25T19:42:00.000-08:00</published><updated>2008-12-26T20:03:01.450-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='navidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='fiebre'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='gripa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la bitácora de totto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='soledad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='estoicismo'/><title type='text'>Corazón de piedra</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Sentía dentro de mí una odiosa mezcla de violencia,&lt;br /&gt;agresividad, lujuria, sadismo y necesidad de alcohol.&lt;br /&gt;Pero también sentía que mi corazón se endurecía.&lt;br /&gt;Era lo que yo quería: tener un corazón de piedra.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Pedro Juan Gutiérrez, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Carne de Perro.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;De qué sirve una casa linda, minimalista, cuando todo está estático y el único indicio de vida y cariño proviene de mi perro Schnauzer, a quien aunque acaricio no puede entender que mi siento solo y que llevo horas esperando que suene el teléfono o, peor aún, conectado al Internet y aguardando inútilmente que alguien —mediante una charla virtual— me salve de este silencio que no hace más que subrayar la soledad de este 25 de diciembre.&lt;br /&gt;Intenté autocomplacerme, pero caí en cuenta que hay que ser estúpio, como yo, verse en la necesiad de masturbarse con ayuda de un filme porno para así tratar de deslizarse de las garras de la soledad. No, no funionó.&lt;br /&gt;Hace unas noches me sentí la persona más jodida de esta ciudad. Estaba solo en casa (mi prima ya se había ido de vacaciones para reunirse con nuestra familia en Chiapas) y padecía, sin duda, la peor gripa de mi vida; el maldito Afrín no funcionó y no podía respirar por ninguna de mis dos fosas nasales, por lo tanto mi garganta estaba lastimaba por todo el aire frío que recibía en cada bocanada. Sentía que los ojos me ardían mientras tiritaba de frío. En resumen: estaba jodido y solo, sin alguien que me pasara una maldita aspirina.&lt;br /&gt;A media noche desperté temblando y empapado en sudor. Tenía 39.5 grados de temperatura y, prefiriendo una pulmonía a quedarme loco por los efectos de la fiebre, me di un baño de agua casi helada. Mientras el agua recorría mi espalda sentía cómo mi cuerpo se llenaba de furia. Tenía ganas de golpear algo o alguien. Tosía. Extrañaba a Paloma, pero me odiaba por eso. ¿Qué clase de persona era yo para necesitarla cuando peor me sentía y, sobre todo, después de haberle roto el corazón? Mientras sentía los latigazos del agua fría sobre mi cuerpo, deseaba poder abrazar a mi madre y llorar como niño.&lt;br /&gt;De pronto me di unas cachetas mentales y me dije que ya estaba grandecito y que había cosas que un hombre tenía que atravesar solo.&lt;br /&gt;Aquella experiencia, ahora viene a mí como pequeños flashbacks que no puedo acomodar en el tiempo y espacio; todos esos momentos han adquirido una especie de vaguedad. Como los traumas que la mente bloquea para que podamos seguir adelante con nuestras vidas.&lt;br /&gt;Fue intenso, igual que el silencio que he soportado durante estas horas. Hoy, si fuera poeta, escribiría un soneto en el que la Navidad rimara con la palabra soledad.&lt;br /&gt;Pero como no lo soy, me consuela emplear mi folosofía estoica y decirme a mí mismo que hay cosas que un hombre tiene que soportar. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-6176607680476298748?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/6176607680476298748/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/12/corazn-de-piedra.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/6176607680476298748'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/6176607680476298748'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/12/corazn-de-piedra.html' title='Corazón de piedra'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-4902097682338561201</id><published>2008-12-16T20:58:00.000-08:00</published><updated>2008-12-19T16:40:59.170-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='padres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor lejano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chiapas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='San Cristóbal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='divorcio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hijos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='separación'/><title type='text'>El día D</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic;font-size:85%;" &gt;El divorcio es la pérdida de la virginidad mental.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Frédéric Beigbeder, &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;El Amor Dura Tres Años&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;En un día como hoy, pero hace nueve años, mis padres se separaron después de un matrimonio de casi dos décadas y, desde ese momento, mi vida tomó un curso distinto.&lt;br /&gt;Considerando que el divorcio es uno de los fenómenos que marcó a mi generación —y a muchos otras atrás—, supongo que soy un sujeto de lo más ordinario, pues, al igual que muchos otros millones, soy un producto más de esa camada que carga con el estigma que significa este fenómeno social y humano que ha hecho ricos a los abogados. Sin embargo, creo que superé este síndrome de hijo-de-padres-divorciados hace varios años. Pero en temporadas de unión familiar, como lo es la Navidad —aunque no soy religioso—, me resulta imposible no sentir nostalgia al notar que siempre hace falta una persona durante el brindis o al abrir lo regalos. Y, por supuesto, precisamente en esta fecha, también me resulta inevitable darme cuenta que hoy se cumple un aniversario más del fin de un ciclo que según la iglesia duraría toda la vida.&lt;br /&gt;Vivíamos en San Cristóbal, pues tiempo atrás mi papá había decidió cambiar de trabajo y nos mudamos; sin embargo, mi padre —que ha sido ejemplar en casi todos los aspectos y lo admiro a pesar de sus errores— ya se mostraba frío con mi madre y sospechábamos que la razón era alguien más.&lt;br /&gt;Mis recuerdos de ese triste día empiezan cuando hacía la maleta para irnos de vacaciones al pueblo en el que crecí. Hacía un tiempo frío que acentuaba el olor a madera de la casa que rentábamos. Estaba feliz porque dejaría San Cristóbal por tres semanas para ver a mis amigos que conozco desde el kinder (y con quienes aún sigo en contacto pues muchos de ellos viven en la Ciudad de México). Mi hermano Leandro y mi madre Luz también arreglaban su equipaje y sólo esperábamos que mi padre Rick regresara del trabajo para subir las maletas al auto. Cuando él por fin llegó, yo ni lo saludé por la emoción que significaba meter el equipaje cuanto antes al auto y largarnos de vacaciones. Al entrar a la sala, mi papá estaba callado y lo noté un poco más viejo. Mi madre nos preguntó si queríamos algo de comer antes de emprender el viaje. Los tres estábamos a punto de salir cuando mi papá, casi tétrico desde el rincón de un sofá, dijo esa frase que jamás olvidaré:&lt;br /&gt;—Yo los llevo, pero me regreso. Ya no puedo más.&lt;br /&gt;Aunque mi hermano y yo pusimos cara de signo de interrogación bastó el llanto de mi madre para encontrarle un significado inequívoco a esa oración lapidaria. Ella hablaba y lloraba, pero lo único que yo entendía eran sus lágrimas, ese lenguaje humano de la tristeza. Leandro y yo también empezamos a llorar (“Papi, no te vayas, no nos dejes.”). Yo lo odié en silencio. Los cuatro nos sentamos en la sala y durante horas tratamos de convencerlo de que cometía un error. Mi madre le pedía una explicación cuando de pronto mi hermano empezó a vomitar.&lt;br /&gt;—Mira el daño que le estás causando a tus hijos, Rick —gritó mi madre, desesperada.&lt;br /&gt;Él abrazó a Leandro y aunque tenía una cara de cárcel no derramó ni una lágrima (jamás lo he visto llorar). Mi madre, en un intento vano por salvar su dignidad —¿o qué se yo?— le dio una cachetada que se escuchó por toda la habitación. Ese fue la primera y última experiencia de violencia física que existió entre ellos. Fue triste ver cómo la desesperación y los planes rotos de mi madre tomaron forma de golpe que, en el fondo, decía auxilio, no me dejes.&lt;br /&gt;Mi padre la abrazo y le dijo que lo sentía mucho y que lo perdonara, mientras ella lloraba en su hombro y se daba cuenta que el matrimonio no eran para siempre y que esa teoría ingenua que afirma que “si le das amor a alguien, te lo regresará de la misma manera” no era más que una tomada de pelo, una cláusula del karma que no aplica en las relaciones amorosas.&lt;br /&gt;Mientras todo eso sucedía, de cierta manera me enfadó ver a mi padre tan ecuánime como siempre, tan cerebral; me hubiera gustado que al menos nos pidiera perdón de rodillas, carajo, para así perderle un poco el respeto. Pero no, él siempre desplegando su inteligencia emocional para tratar de reducir el impacto de sus acciones.&lt;br /&gt;Claro, esto último lo comprendí hasta hace unos años, hasta que adquirí la madurez suficiente para entender todo el problema en su contexto y darme cuenta que ver a un hombre adulto patalear como niño es de lo más desesperanzador posible y que el papel de un hombre (de un padre) es mantenerse fuerte como un roble cuando embate la tormenta, pues si los retoños ven que el vendaval lo arranca, éstos crecerán con raíces débiles.&lt;br /&gt;Y todo esto lo sé porque yo soy fuerte.&lt;br /&gt;Lo más doloroso de que el matrimonio de mis padres se terminara es que, hasta antes de irnos a San Cristóbal, todo parecía perfecto: otras parejas veían a nuestra familia un arquetipo a seguir; entonces, que estuviéramos atrapados en la sala, con las narices rojas de tanto llorar, envueltos esa espiral de reproches, explicaciones y dudas que no parecía tener fin, significaba la fractura de todos los sueños y realidades en los que creía que estaban basados los mismísimos pilares de mi existencia. ¿Quién sería yo después de esa separación?&lt;br /&gt;Mi madre no quería estar ni un solo minuto más en esa casa y acompañada por mi hermano fue en busca de un taxi que nos llevara hasta el pueblo en el que habíamos crecido. No recuerdo exactamente qué platicamos mi padre y yo cuando nos quedamos solos, pero seguramente fue alguna mierda así como:&lt;br /&gt;—Totto, la separación entre tu madre y yo no va a afectar nuestra relación padre e hijo. Nos vamos a seguir viendo, simplemente las cosas van a ser un poco distintas.&lt;br /&gt;Lo que en realidad deseaba es que tuviera los pantalones para aceptar que su decisión era motivada por otra mujer (confesión que muchos años después me ofreció al decirme “no nada más fue por ella (Ana); muchas otras cosas también influyeron, hijo.”). Sin embargo, en ese momento no me atreví a cuestionarlo.&lt;br /&gt;La primera vez que Ana se apareció en nuestras vidas fue hace casi unos diez años. Llegó acompañada de uno de los mejores amigos de mi padre. Abrí la puerta y, sin saberlo, aquella noche dejé entrar al Caballo de Troya. Ana, graduada de Standford, estaba en el pueblo para hacer un estudio sociológico y, ja, jamás sospeché que mi familia y yo seríamos, en cierta medida, sus conejillos de indias.&lt;br /&gt;Ana, al tener temas en común con mi padre como el hecho de haber estudiado en Estados Unidos —él es Lic. en Ciencias Políticas por la Universidad de Berkeley—, no tardaron en entablar empatía y por añadidura se hizo amiga de la familia. Llegó un momento, incluso, en el que Leandro y a mí nos agradaba su compañía y hasta nos hacía llorar cuando declamaba poemas. La verdad es que la queríamos un poco; no mucho. Después de un año, Ana empezó a radicar en San Cristóbal y mi padre inició durante los fines de semana un curso de especialización en esa misma ciudad. Y sí, en este caso, las coincidencias no existen, porque un año después mi padre consiguió trabajo como subdirector de un museo y nos mudamos.&lt;br /&gt;Finalmente, mi madre y hermano regresaron pero sin el taxi, pero nos dijeron que ya era muy tarde y nos iríamos hasta la mañana siguiente. Leandro y yo dormimos en la misma cama abrazando a mi madre que no dejó de llorar toda la noche. Y yo me preguntaba: ¿estaría dormido mi padre sabiendo que sus hijos adolescentes trataban de consolar a la mujer que renunció a sus estudios y a tantas otras cosas más por casarse y darle un hijo? ¿Se estaría preguntando cómo sería su vida sin los pleitos cotidianos de Leandro y yo? ¿Cómo serían las Navidades y nuestros cumpleaños sin él? ¿O estaría preocupado por el dinero de la pensión que tendría que ceder? ¿En qué estará pensando ese hombre maduro que me resultaba tan extraño en esos momentos y al que quería moler a golpes por dañar de tal manera a mi madre que es más frágil que un pétalo congelado en hidrógeno?&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, el taxi llegó puntual y no recuerdo si cuando Leandro se despidió de papá lloró o si mi madre y él se dijeron algunas palabras en despedida, sólo recuerdo que hacía frío y el cielo era de un azul irreal. Al despedirme, le dije adiós y no lloré (casi nunca lo hago y, además, una noche antes había agotado mi reserva de lágrimas de los años por venir). Nos subimos al taxi y casi al salir de San Cristóbal, nos dimos cuenta que mi mamá había olvidado una maleta y tuvimos que regresar. Al llegar a la casa, vi por la ventana a mi padre. Estaba sentado, escuchando jazz y estúpidamente solo. Toqué la puerta y él se sorprendió al verme. Tomé el equipaje olvidado y le dije adiós. Al salir escuché claramente la trompeta de Miles Davis y pensé que lo único bueno de la separación es que dejaría de escuchar todas las mañanas ese género musical al que le terminé tomando manía porque mi padre lo escuchaba desde la mañana cuando preparaba el café; o sea que mi despertador durante casi dieciséis años de mi vida fueron Charlie Parker, Thelonious Monk, Charles Mingus y John Coltrane, entre muchos otros.&lt;br /&gt;Han pasado los años y mi madre, tristemente, jamás se ha dado la oportunidad de intentarlo otra vez con alguien más. Supongo que quedó extremadamente dolida y prefiere pasar sus días en la oficina, encestando en los torneos de baloncestos del pueblo a los que se niega a renunciar a sus cincuenta años de edad, cuidando a mi abuela que tienen una salud inestable y regando su jardín que atesora como un museo lleno de rosas-Picasso, girasoles-Van Gohg y alcatraces-Dalí.&lt;br /&gt;Mi padre jamás formalizó su relación con Ana y eventualmente se separaron; seguro el placer de la pasión prohibida era su único lazo... solo ellos saben. Ahora mi padre tiene lleva una relación de más de cuatro años con una señora de Nueva Orleans que vive con él en San Cristóbal y a quien mi hermano y yo apreciamos mucho.&lt;br /&gt;Finalmente, a Leandro y a mí nos quedó más que claro que las relaciones no son para siempre, pero que no por eso nos vamos a privar de la alegría que brinda pensar que el amor, a veces, puede durar toda la vida. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-4902097682338561201?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/4902097682338561201/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/12/el-da-d.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/4902097682338561201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/4902097682338561201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/12/el-da-d.html' title='El día D'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-7039138120990595837</id><published>2008-12-15T12:32:00.000-08:00</published><updated>2008-12-16T11:55:19.734-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='amor lejano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la bitácora de totto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Chiapas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='manuel péres subirana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Tijuana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jenn'/><title type='text'>Historia de amor lejano</title><content type='html'>&lt;div style="FONT-STYLE: italic; TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El caso es que hay cosas que deben decirse&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;aun a riesgo de parecer patéticos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Manuel Pérez Subirana, &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Lo Importante es Perder.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Mi primer recuerdo de Jenn se remonta cuando yo tenía siete años, tal vez.&lt;br /&gt;Ahí estaba esa niña de ojos enormes en mi casa, pasando unos días con nosotros mientras sus padres intentaban arreglar sus diferencias maritales, mismas que concluyeron en un divorcio que provocó que Jenn se mudara a Tijuana con su madre y yo no la volviera a ver por más de una década.&lt;br /&gt;Mientras estudiaba la universidad, regresé al pueblo de vacaciones y la novedad era Jenn; muchos querían andar con ella y no sólo porque fuera La Nueva, sino por su belleza rara. Yo siempre le dije que con esos ojos parecía una caricatura japonesa y ella reía tiernamente.&lt;br /&gt;No sé si sepan, pero en los pueblos, el parque es el lugar en el que suceden las cosas y fue ahí en donde ella y yo nos volvimos a encontrar.&lt;br /&gt;Pero aunque nuestras miradas se cruzaron, no fue hasta varios días después cuando innecesariamente alguien nos presentó.&lt;br /&gt;Regresé a la Ciudad de México y Jenn y yo seguimos en contacto por Internet. Iniciamos una relación epistolar moderna que consistía en correos electrónicos diarios y largas charlas por teléfono que gradualmente fueron adquiriendo los matices de una hot line.&lt;br /&gt;Nos volvimos a ver hasta mis siguientes vacaciones, cuatro meses después, en la navidad del 2004.&lt;br /&gt;Recuerdo que desde la secundaria, muchos de mis amigos deseaban una mujer virgen de la misma manera en la que un cazador intenta colgar la cabeza de la gacela en la pared de su hogar.&lt;br /&gt;Mi afán jamás fue ése. Para mí, el hecho de que una mujer estuviera dispuesta a compartir su cuerpo conmigo se me hacía un regalo suficientemente valioso y por eso no me obsesionaba por la virginidad-trofeo, como le pasaba a la mayoría de mis amigos.&lt;br /&gt;Sin embargo (y jódanse si piensan que soy cursi), Jenn me regaló su virginidad y me hizo sentir el hombre más especial del mundo.&lt;br /&gt;Nuestra relación intermitente, que jamás fue un noviazgo porque yo estaba empeñado en no tener una relación a distancia otra vez —dolido aún por la infidelidad de mi ex novia, quien me cambió por el primo de mi mejor amiga semanas después de irme a estudiar a la Ciudad de México— duró casi dos años.&lt;br /&gt;Debido a la cercanía entre Jenn y yo, nuestras madres volvieron a entrar en contacto e incluso compartimos una Navidad juntos. Uno de mis mejores recuerdos fue despertar toda esa semana escuchando cantar a Jenn.&lt;br /&gt;Durante esos días la felicidad parecía posible, pero yo me encargué de poner el mundo de cabeza y sabotear la belleza de nuestra historia: me encontré a mi ex novia en la calle, ella me invitó a subir a su auto y escribir lo que sucedió después resultaría una obviedad innecesaria. Naturalmente, como en todos los pueblos, el chisme corrió como pólvora y Jenn prefirió pasar los últimos días en casa de sus primas. Mi madre, muy apenada por lo que yo había hecho, me dijo que esa noche había escuchado llorar a Jenn.&lt;br /&gt;La traición y el daño fue un peso que cargué durante mucho tiempo, y tal vez el karma sí existe (eso explicaría mi actual soledad de perro pateado). En fin, nos guste o no estás son las reglas del juego y de cualquier modo creo que vivimos inmersos en una cadena de desamor interminable, es decir: A ama a B, pero B no puede enamorarse de A porque desea a C, que a su vez no corresponde al amor de A porque quiere locamente a D. Así, la formula se reproduce hasta el infinito, pero siempre bajo un mismo denominador común (la infelicidad) y dos constantes (ser víctimas y victimarios).&lt;br /&gt;Meses después, al enterarme que Jenn —en todo su derecho, claro— se había liado con un fotógrafo, amigo mío, que vivía en el Ciudad de México, caí en una depresión de cementerio.&lt;br /&gt;¿Fue esta una revancha del destino o un mensaje hiriente de ella en el que me hacía saber que otra persona, que vivía en la misma ciudad que yo, sí tenía los pantalones para intentar una relación a distancia?&lt;br /&gt;Me enteré que mi amigo se fue a Chiapas a verla cuando Jenn empezó a subir fotos que él le había tomado. Irracionalmente, sentí un embate de celos y me mordí el corazón porque pensaba que lo merecía.&lt;br /&gt;Durante casi un año, ella y yo nos volvimos dos extraños nuevamente. Me costó mucho trabajo que me perdonara, pero ahora somos dos buenos amigos que hasta bromean con la posibilidad de compartir una vida juntos en el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ando muy aburrida.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Yo estoy muy feliz porque podré pasar el fin de año en Chiapas, con mi familia.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Que bueno, te envidio… Imagina que voy a tu casa el 31 por la noche (como cuando llegué de sorpresa a tu fiesta hace algunos años y pasamos toda la noche juntos).&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Creo que con una sorpresa así me pongo tan feliz que te planto un beso y después me disculpo.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Qué onda con tu comentario?&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Oye, soñar no cuesta nada. Por eso cuando tengamos 40 años te pediré que vivamos juntos. Podríamos tener una casa en San Cristóbal con un jardín grande y un huerto de tomates.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Todo suena bien, menos lo de los tomates.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Bueno... un huerto de manzanas o de higos también puede funcionar.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí, algo más chic.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Nos olvidaremos del auto y andaremos por todos lados en un motoneta.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Pero por qué motoneta?&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ok, una bicicleta para no contaminar.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ándale. Eso me agrada más.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Te despertarás siempre oliendo el café hirviendo y escuchando mis sonidos torpes de cocinero malabarista mientras preparo el desayuno. Además, cuando haga frío te besaré los pies.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Suena interesante; sigue, ya me estás convenciendo.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ah, tendremos un perro labrador (y este punto no está a discusión).&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¡Muy bien, siempre y cuando tú te hagas cargo! (y esto no es un comentario, sino una amenaza). ¿Pero dime qué más?&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En la casa no podrá faltar mi biblioteca llena de libros con olor a viejo. Ofreceremos comida y vino todos los fines de semana para nuestros amigos. Tu cantarás y yo tocaré la guitarra, y por las noches iremos a bailar y a escuchar música.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¡Oye, pero tú ya lo planeaste todo y ni me consultaste nada! ¿Qué tal si yo tengo otras cosas en mente? Nunca imaginaste que tal vez, por las noches, en vez de ir a un bar para escuchar blues o jazz, yo quiero hacer otras cosas?&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ok, perdón. A tu favor me faltó decir que seré un mandilón enamorado que hará caso a todo lo que tú digas. Serás la dueña del control remoto y podrás ducharte primero que yo. También lavaré los platos y fregaré los pisos mientras me contemplas sonriente desde la sala.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Perfecto, pero todo eso lo tendrás que hacerlo en calzones, ja. No, para nada, no me creas. Lo único que me gustaría es ducharme después que tú: sabes que soy muy floja y, además, me gusta que el baño ya esté calientito. Eso te lo voy a gradecer mucho.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Y cómo?&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Como yo crea conveniente.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿Te parece bien con postres caseros?&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Sí, postres hechos con mucho amor (entre otras cosas).&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Perfecto, te adelanto que me gusta el chocolate líquido (si entiendes lo que digo).&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;(Entiendo perfectamente).&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Totto dice:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ok, no hay duda: somos el uno para el otro. Nos vemos cuando cumplamos 40 años.&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Jenn dice: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Hasta entonces. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-7039138120990595837?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/7039138120990595837/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/12/historia-de-amor-lejano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/7039138120990595837'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/7039138120990595837'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/12/historia-de-amor-lejano.html' title='Historia de amor lejano'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-292051549165529150</id><published>2008-12-09T07:32:00.000-08:00</published><updated>2008-12-09T16:53:21.515-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Guadalajara'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Nueva York'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Fernando Savater'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el destino'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Feria Internacional del Libro'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Aeropuertos'/><title type='text'>El destino es un pésimo guionista</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic;font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;Mi emoción por ella puede más que mi temor al ridículo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Jaime Bayly,&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt; Yo amo a mi mami.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Nuevamente estoy desayunando en el aeropuerto —esperando mi vuelo a Los Ángeles—, en el mismo restaurante y en la misma mesa. Lo hago automáticamente, sin meditar un segundo el porqué de esta acción tan rutinaria. Tal vez el hecho de que en la puerta me saluden por mi nombre y me pregunten si deseo la misma mesa de siempre me haga sentir un poco menos solitario.&lt;br /&gt;…después de pasar varios minutos contemplando el ritmo de los viajeros desde la terraza del segundo piso de este restaurante, he recordado a Fía, a quien conocí meses atrás en el aeropuerto J.F. Kennedy de Nueva York.&lt;br /&gt;Aunque hay muchos matices, al final, para mí sólo existen dos tipos de mujeres: 1) aquellas a las que veo y siento la necesidad de arrancarles la ropa y 2) esa rara clase con la que experimento la urgencia de que me abracen tiernamente. Con este último tipo de mujer es con la que me gustaría compartir mi corazón, y Fía pertenece a este raro canon.&lt;br /&gt;La vi por primera vez cuando ambos estábamos formados en la fila para documentar el equipaje. Me llamó la atención su rostro inocente —irradiaba pureza— y sentí como si mi cuerpo fuera recorrido por una descarga eléctrica, como si todas mis venas fueran pequeños relámpagos que centellaron al unísono.&lt;br /&gt;Después de recibir mi pase de abordar, le dediqué una última mirada. &lt;em&gt;Muy bien, Totto, otra mujer linda que jamás volverás a ver&lt;/em&gt;, pensé. Ingresé a la sala de espera y para matar tiempo  me tomé una cerveza en la barra de un restaurante. Mientras miraba a la gente de mi alrededor, pensaba en todos esos rostros que jamás volvería a ver en mi vida.&lt;br /&gt;Por momentos me entretenía inventando historias; por ejemplo, inspirado en la dama que estaba un costado mío, me narraba mentalmente la historia de una mujer recién divorciada que viajaba para reencontrarse con el amor de su juventud. Así estaba, perdido en mis ejercicios de escritor aún no publicado, cuando la volví a ver caminando por uno de los pasillos. Todo mi instinto me obligaba a pararme y a tratar de conversar con ella, pero me acobardé. (Siempre lo mismo, ¿de donde nacía ese pánico que me provoca la simple idea del rechazo?).&lt;br /&gt;Al llegar a la sala de abordar eché un vistazo periférico para buscar el lugar con menos gente a la redonda. Casi al fondo, en una esquina, ahí estaba ella una vez más. Esta vez me armé de valor y me acerqué. La saludé y para mi fortuna, ella respondió amablemente y me dijo cómo se llamaba.&lt;br /&gt;Durante la charla me platicó que regresaba de Montreal porque había visitado a su hermana durante el verano. Fía me preguntó el porqué de mi viaje y le conté que era reportero y que había estado en Nueva York para entrevistar a unos actores, justo después me dio un poco de pena haberle dicho eso porque seguramente soné bastante pretencioso.&lt;br /&gt;Al escucharla hablar me emocionaba pensar que, tal vez, podría invitarla a salir cuando estuviéramos en la Ciudad de México, pero esa fantasía se desvaneció rápidamente cuando me dijo —estocada artera a mi alma soñadora— que era de Guadalajara.&lt;br /&gt;Platicamos sobre trivialidades algunos momentos. Me confesó que odiaba el asiento de la ventanilla y el de en medio porque no le gustaba molestar a las personas cuando tenía que pararse. Me pareció chistoso, pues a mí me encanta sentarme en la ventanilla porque, además de tener el costado del avión para apoyar mi cabeza mientras pienso o duermo, me agrada —pequeña travesura mía— molestar a la gente cuando me paro.&lt;br /&gt;Una vez en el avión, Fía estaba sentada a tan sólo dos filas delante de mí, justo pegada a la ventanilla. La puerta del avión se cerró y yo era el único sentado en al fila. Empecé a idear cómo invitarla para que se sentara junto a mí, quería que se me ocurriera una frase encantadora, como de alguna película de Cameron Crowe (algo al estilo Jerry Maguire), pero después de unos minutos tratando de idear una manera original de decirle “¿te gustaría sentarte a mi lado?”, —brillante escritor que soy— no se me ocurrió nada. Sin embargo, a pesar de mi torpeza como seductor, estaba decidido a invitarla. Pero no hizo falta, ella me vio y, al notar que era el único de la fila, me hizo una ademán vago como preguntándome ¿me pudo sentar ahí? No recuerdo si le dije que sí verbalmente o sólo asentí con la cabeza, pero seguro sonreí.&lt;br /&gt;Las cuatro horas y media de vuelo se me hicieron cortas. Hablamos de todos los temas que la gente toca cuando se conoce. Ella me resumió su vida y yo hice lo mismo, y hasta resultó que su poeta favorito era Jaime Sabines. Hablamos un poco de poesía. Eso fue droga dura para mi espíritu. &lt;em&gt;Pero esto tiene que ser una señal&lt;/em&gt;, pensé.&lt;br /&gt;Siempre que viajaba tenía la esperanza de conocer a una mujer interesante y bella de la cual pudiera enamorarme después, para así tener una espléndida anécdota que contar cuando la gente nos preguntara y “¿ustedes cómo se conocieron?”.&lt;br /&gt;Desafortunadamente, siempre, &lt;em&gt;pero siempre&lt;/em&gt;, me tocaban señoras que seguro me veían cara de psicólogo porque me contaban sus problemas existenciales. Me tocó desde una hippie canadiense que me propuso escribir una novela epistolar juntos, hasta una madre que temía que su hijo se convierta en un psicópata porque prendió en llamas al hamster de su vecino.&lt;br /&gt;Pero parecía que mi fortuna había cambiado. En algún momento del trayecto, Fía se paró para ir al tocador y, en un impulso romántico, le escribí un pequeño poema de Gustavo Adolfo Bécquer (“Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso... yo no sé qué te diera por un beso”), le puse mi nombre para que supiera que había sido yo y metí la hoja en una de las bolsas de la maleta en la que transportaba su computadora. Cuando regresó, me ponía de nervios imaginar que pudiera encontrar el poema en cualquier momento; sin embargo, también me gustaba pensar que en el futuro, por coincidencia, encontraría esos versos y se acordaría de mí y, con suerte, le arrancaría una sonrisa.&lt;br /&gt;Minutos antes de que se terminara el único vuelo que hubiera querido que durara más, intercambiamos nuestros correos electrónicos. Una vez en el aeropuerto, Fía —que tenía que tomar otro avión a Guadalajara— se despidió y yo no pude evitar darle un pequeño abrazo después de besar su mejilla. Le dije que había sido un placer y al alejarme sentí una nostalgia por todo aquello que no podría ser. Conocerla en de esa manera tan fílmica se me hizo una mala pasada del destino, casi como un guión bíblico: mira la bella manzana que vive en otra ciudad.&lt;br /&gt;Pero como si esta historia real fuera el segundo capítulo de una novela, o la segunda temporada de una serie, debo narrar que hace unos días fui a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y la vi.&lt;br /&gt;Me costaba trabajo pensar que no tenía novio y suponía que inventaría cualquier excusa para decirme que no podría verme, pero para desbaratar mi pesimismo, ella apareció sonriente, acompañada por su hermana. Se veía lindísima y yo fatal porque una noche antes me fui de fiesta y sólo me dio tiempo de pasar a mi casa por la maleta e irme al aeropuerto. Supongo que mis de-por-sí ojos tristes habían adquirido un aire depresivo-suicida por tantas horas de desvelo.&lt;br /&gt;Le presenté rápidamente a mis amigos y durante dos horas estuvimos sentados a escasos centímetros escuchando una entrevista que le hacía Carmen Aristegui al filósofo y escritor Fernando Savater, quien hablaba sobre la felicidad y la imposibilidad que implica alcanzarla, pues ésta significa un estado absoluto, permanente, en el que seríamos invulnerables en todo momento y eso no es factible por nuestra condición humana y otros miles de factores que trae consigo el día a día. Entonces, decía, que lo mejor era tratar de alcanzar la alegría con la mayor frecuencia posible, pero que para eso era necesario ser protagonistas de nuestras vidas.&lt;br /&gt;Entonces, por la noche, mientras acompañaba a Fía de regreso a su auto, me preguntaba cuál sería la mejor manera de decirle todo lo que me hacía sentir, pero después pensé que no tendría caso hacer el intento porque vivimos en ciudades distintas y concluí que sería mejor ahorrarle a ella y a mí una situación incómoda.&lt;br /&gt;Pero cuando nos despedimos, y ella me dio la espalda para abrir la puerta de su auto, me invadió un ataque de protagonismo auspiciado por Fernando Savater, y la llamé.&lt;br /&gt;Ella se giró y me vio. Le dije —aunque seguro ya sabía— que sentía una “atracción muy fuerte hacia ella”… y ahora que lo recuerdo y lo narro se me ocurren muchas y mejores maneras de decirle lo mismo pero sin sonar como científico enamorado con aspiraciones a poeta. &lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;¿Qué fue eso de una “atracción muy fuerte”? ¡Así se expresan los astrónomos cuando hablan de la gravedad y los cuerpos celestes!&lt;br /&gt;En fin… entonces, cuando terminé mi corta declaración científica, sentí que el tiempo se dilató como si fuera un metal bajo el sol. Fía, amablemente me dijo que para ella yo era una persona especial por las circunstancias en que nos conocimos y que me apreciaba mucho, etc. &lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;Su gentileza me lastimaba, sus palabras las sentía como un premio de consolación.&lt;br /&gt;Cuando terminó le dije que entendía y no recuerdo si nos despedimos otra vez, pero tomé rumbo al bar en donde estaban mis amigos. En el camino, encendí un cigarrillo y pensé que si esto fuera una película romántica, ella regresaría y yo correría a abrazarla, mientras sonaba “What a Wonderful World”, de Louis Armstrong, como música de fondo; pero no, esto no es el cine, sino La Vida y Fía no regresó y yo, mientras fumaba lentamente, miré el cielo y pensé que, después de todo, nada es importante porque somos minúsculos y transitorios (¡ah, después esta escena me merezco el Emmy a Mejor Actor Dramático!).&lt;br /&gt;Al regresar a la mesa con mis amigos, lo único que me consoló fue la idea de que salí del bar como un extra de una película romántica y regresé interpretando al protagonista nostálgico que casi siempre he sido, pero a pesar del final tan poco climático, lo importante de esta situación era que a la mañana siguiente tendría la tranquilidad de, al menos, haberlo intentado.&lt;br /&gt;Me puse a beber y, mientras mis amigos bailaban, fui al baño para escribir a escondidas en mi libretita Moleskine que “el destino, como guionista, a veces no escribe las mejores historias”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-292051549165529150?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/292051549165529150/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/12/el-destino-es-un-psimo-guionista.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/292051549165529150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/292051549165529150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/12/el-destino-es-un-psimo-guionista.html' title='El destino es un pésimo guionista'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-7364316517147533984</id><published>2008-11-17T22:45:00.000-08:00</published><updated>2008-11-18T09:19:51.090-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crónica nocturna'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Antro Pure'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Acapulco'/><title type='text'>Seguramente, en otra vida, fui pez</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic;font-size:85%;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Siempre lo digo: un hombre sin mujer es un desastre total&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Pedro Juan Gutiérrez, &lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt;Anclado en Tierra de Nadie&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;Lo que más disfruto de estar sentado sobre la arena, mientras contemplo la inmensidad del mar, es que éste siempre pone en perspectiva mis problemas existenciales: mi amor y odio por el dinero y la superficialidad; las mujeres que deseo y no tengo; y, sobre todo, esta necesidad mía de estar siempre en defensiva frente a la vida.&lt;br /&gt;El paisaje que contemplo hoy —lunes 17 de noviembre, 6:30 am— me obliga a recordar que la última vez que estuve en Acapulco, Paloma y yo vimos juntos el amanecer. Caminamos de la mano, en silencio, mientras nuestros pies se lavaban con el agua del mar. No hacía falta decir nada entre nosotros, ese pequeño instante de felicidad era subrayada por nuestro silencio.&lt;br /&gt;Sentía que ese momento justificaba mi vida; sin embargo, eso fue hace casi un año. Además, yo soy un absurdo: en pareja me asfixio; sólo me deprimo.&lt;br /&gt;En eso pensaba cuando apareció un grupo de trasnochados camino a su hotel, aún con los vasos en la mano. Parece que se sorprendieron al verme. ¿Habrán creído que era producto de su borrachera ese sujeto que escribía en una MacBook, en la playa, cuando a penas salía el sol?&lt;br /&gt;Aunque Acapulco, en los puentes, está atascado de chilangos, siempre hace bien salir de la ciudad y experimentar una energía distinta.&lt;br /&gt;El sábado por la noche quedé de verme con Roberto, el otro reportero de la revista, en un antro llamado Pure. Después de trecientos pesos de cover, las puertas del paraíso se abrieron y éste estaba lleno de Evas por las que sin duda mordería la manzana. Roberto me presentó a su grupo de amigos; los conoció en la preparatoria del Tec de Monterrey. Entre ellos estaba el sobrino del ex presidente Fox, un sujeto tranquilo y muy callado que estaba acompañado por su novia (una Eva de calificación 10; bien por él).&lt;br /&gt;El ron nunca hizo falta en toda la noche. El lugar estaba lleno y ver bailar a todas esas Evas con sus vestidos reveladores fue un espectáculo. Lamentablemente, noté que —por lo menos en las mesas de alrededor— no había ningún tipo de interacción entre las personas. Todos ignoraban a todos, salvo para criticarse. Las mujeres se hablaban al oído cuando pasaba una Eva ajena a su grupo; los hombres, por su parte, miraban por encima del hombro a cada Adán que pasara cerca.&lt;br /&gt;Durante el transcurso de la noche noté que cada grupo de amigos es una cápsula que nada en el mismo líquido musical pero que no se mezcla: mientras más elitista es el antro, menor es la posibilidad de interacción con nuevas personas; afortunadamente, a veces el alcohol, como excelente lubricante social, rompe esta regla… aunque esta vez no fue el caso.&lt;br /&gt;Me sentía bien porque perdí la cuenta de las cubas que había bebido. Pero la maldita música del lugar era una patada en los huevos.&lt;br /&gt;¿Por qué en los antros fresas ponen la música más naca? ¿Justicia poética? No sé, pero me resultaba irrisorio ver cómo a las cuatro de la madrugada, Evas y Adanes de la alta sociedad movían el culo al ritmo del nuevo hit de Gloria Trevi. De entre todas estas aberraciones musicales, que jamás tendrán cabida en mi iPod, llamó mi atención un tema llamado “Te voy a besar los ojos”, de Iskander. Todos la cantaban como un himno, de hecho el DJ bajaba el volumen en el coro y todo el antro la cantaba a capela.&lt;br /&gt;Creo que mi hermano —un melómano que escucha desde jazz hasta Speed Metal— y yo éramos los únicos que no conocíamos esa canción. Y esta fue una de las pocas veces en las que estábamos orgullosos de nuestra ignorancia.&lt;br /&gt;Todos cantaban: “… debes de cuidar tus labios rosas/que hoy van a besar si me provocas/te voy a besar los ojos/te voy a tomar del pelo/te voy a hacer llorar de un beso…”.&lt;br /&gt;Perfecto, pensé, todos cantan y no se han dado cuenta que esta maldita canción, además de ser un pop horrendo —porque, aclaro, sí hay buen pop—, es una clara apología a una violación sexual: “si me provocas/te voy a tomar del pelo/te voy hacer llorar de un beso”. El mensaje subliminal de Gloria Trevi en los años noventa (“lo hiciste mal, tienes que obedecer”), era menos prosaico que este coro.&lt;br /&gt;Al regresar al departamento, que afortunadamente estaba muy cerca del Pure, me sentía un poco derrotado. Salir sólo de un antro lleno de Evas que incitan a morder la manzana con sus cortas prendas siempre hace sentirse un poquito desgraciado. En ese momento, yo sabía que tenía que hacer algo para dejar de sentirme tan transitorio en esta vida, porque seguir viviendo en soledad durante la juventud, es una de las sensaciones más jodidas que conozco.&lt;br /&gt;Ha amanecido completamente y el mar no deja de ejercer esta fuerte fascinación que he sentido por él desde pequeño. Cuando era niño, por ejemplo, creía que el cielo era el reflejo del mar: ambos azules durante el día y negros por la noche.&lt;br /&gt;Me tranquiliza de sobremanera. Seguramente en alguna otra vida fui pez. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-7364316517147533984?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/7364316517147533984/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/11/seguramente-en-otra-vida-fui-pez.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/7364316517147533984'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/7364316517147533984'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/11/seguramente-en-otra-vida-fui-pez.html' title='Seguramente, en otra vida, fui pez'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-557195621290596129</id><published>2008-11-10T18:57:00.000-08:00</published><updated>2008-11-11T08:26:46.644-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='diario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='bitacora de totto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cronica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='entrevista'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Angelina Jolie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Los Ángeles'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='junket'/><title type='text'>Junket/La Cicatriz de Angelina (segunda parte)</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;Justo afuera de la habitación, antes de entrevistar a Angelina Jolie, me repito en silencio que es sólo un humano más con el que tengo que hablar para cumplir con mi trabajo. Pero al entrar y verla —traje sastre negro y el cabello suelto— me doy cuenta que no es así, que no es una persona más porque su belleza es atípica e intimida. En ese momento entendí, pues tenía la evidencia frente a mí, por qué Brad Pitt no titubeó en pedirle el divorcio a Jennifer Aniston. ¿Qué hombre podría culparlo?&lt;br /&gt;Me voy acercando a ella y siento como si hubiera electricidad en el aire. Me pongo nervioso y todo parece suceder de manera acelerada y lenta al mismo tiempo. Mi corazón late tan fuerte que tengo miedo que ella lo pueda escuchar.&lt;br /&gt;Angelina me saluda y extiende su mano. Después se acerca a la barra, se sirve un jugo y me pregunta si me puede ofrecer algo de beber. Le digo que estoy bien y le doy las gracias.&lt;br /&gt;Después, mientras camina al sillón para sentarse frente a mí e iniciar la entrevista, me pregunto por qué no acepté si tenía sed. Además, ¿cuando tendré la oportunidad de ser atendido por ella? Me arrepiento de no haberle dicho: “Sí, una coca, por favor”; o mejor aún: “Un whiskey en las rocas”.&lt;br /&gt;Intento encender la grabadora y mientras lo hago, noto que mis manos tiemblan. Ella, claro, se da cuenta, y empiezo a sentir que mi cara está en llamas.&lt;br /&gt;Me mira y sonríe. Estoy intimidado. Me repito que es sólo una mujer que todo el mundo conoce, que es humana y que yo también; y que lo único que necesito es tratarla como tal y olvidarme que es el ícono sexual de una generación y una de las estrellas más grandes del cine mundial.&lt;br /&gt;Enciendo la grabadora y noto que está viendo mis manos.&lt;br /&gt;—Esa cicatriz en tu dedo es interesante, ¿qué te pasó? —pregunta.&lt;br /&gt;Le explico que cuando cumplí ocho años, mis papás me hicieron un pastel en forma de una campo de futbol y que al final de la fiesta tomé la navaja de afeitar de mi papá y empecé a decapitar a todos los futbolistas de plástico.&lt;br /&gt;Sus ojos se hacen más grande cuando termino de contarle la anécdota de mi cicatriz. Ella se sorprende.&lt;br /&gt;Perfecto, ahora va a pensar que la va a entrevistar un psicópata, me digo mentalmente. Después alzo los hombros y le comento: “Ya sabes, cosas de niños”. Y empieza a reír.&lt;br /&gt;En la entrevista hablamos sobre los retos de interpretar a una madre que pierde a su hijo, sobre la experiencia de trabajar con el actor John Malkovich y el director Clint Eastwood.&lt;br /&gt;Mientras charlamos, noto que antes de responder, Angelina me miraba a los ojos o bebe un poco mientras reflexiona. Su sencillez me sorprende, pues he conocido a mujeres —como la actriz que me bateó en el bar Malva hace unas semanas— que tienen más destellos de diva que ella.&lt;br /&gt;Su personalidad me tranquiliza. Los veinte minutos de entrevista transcurrierren demasiado rápido. La representante entra a la habitación para avisarme que el tiempo se ha terminado.&lt;br /&gt;Mientras Angelina y yo nos levantábamos de los sillones, pensé en tomarme una foto con ella.&lt;br /&gt;Sin embargo, no me atreví y no por vergüenza personal, sino por pena laboral. Lo que pasa es que en estos dos años he tenido la oportunidad de entrevistar a muchos actores famosos y gente que en realidad admiro, pero siempre se me ha hecho poco profesional pedir autógrafos o fotos. Siento que le resta seriedad y objetividad a mi trabajo. No sé, puede sonar estúpido, pero así pienso.&lt;br /&gt;(El único actor al que le he pedido un autógrafo, y que ni siquiera era para mí, fue a Forest Whitaker, ganador del Óscar como Mejor Actor por &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;El Último Rey de Escocia&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Dos semanas antes de entrevistarlo había sido el cumpleaños de mi padre y yo, para no perder la costumbre, no me acordé. Mi papá es fanático del jazz y una de sus película favoritas es &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Bird,&lt;/span&gt; en la que Whitaker da vida al famosos saxofonista Charlie Parker; entonces, pensé que un buen regalo podría ser su autógrafo.&lt;br /&gt;Al terminar la entrevista, le expliqué a Whitaker que había olvidado el cumpleaños de mi padre y que lo admiraba mucho. Él tomó la pluma y le deseó un feliz cumpleaños. Mi padre se puso feliz cuando se lo entregué).&lt;br /&gt;No sé por qué, pero esta vez sí me atreví y le pedí un autógrafo a Angelina. Le expliqué que era la primera actriz a la que se lo pedía y ella sonrió tiernamente.&lt;br /&gt;¿Estaría actuando o en realidad es así de cálida?&lt;br /&gt;Al despedirnos volví a estrechar su mano y ella me dio las gracias. Al regresar a mi suite, el paisaje de Los Ángeles parecía un cuadro surrealista y yo me sentía un pincelazo afortunado en la imagen. Quería hablar con alguien y contarle, pero estaba solo. Destapé una Heineken, prendí un cigarro y empecé a contemplar el paisaje de Beverly Hills.&lt;br /&gt;Pensé que algunos dirían que ya tenía una historia que contarle a mis hijos y nietos. Sin embargo, yo no quiero ser padre. Yo soy un niño y mi único propósito es criarme a mí mismo.&lt;br /&gt;A mi regreso a la Ciudad de México, he repetido la historia bastantes veces. Mi familia y amigos me preguntan con fascinación. Todos quieren saber respecto a Angelina y, aunque me enorgullece haber tenido esta experiencia, no puedo evitar sentirme como un parásito que se alimenta de su fama, cada que hablo al respecto.&lt;br /&gt;Y me pregunto si esta actitud mía es, en el fondo, envidia provocada por ser el anónimo que soy.&lt;br /&gt;Como sea, creo que uno de mis amigos explicó de la mejor manera posible el hecho de que yo haya conocido a Angelina: “Wey, entrevistarla no es sólo una medalla laboral, es también una como hombre”.&lt;br /&gt;Sí, tal vez mi amigo tiene razón. Ahora que veo en mi dedo índice la evidencia de ese profundo corte a los ocho años, pienso: "La cicatriz de Angelina, mi medalla".&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-557195621290596129?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/557195621290596129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/11/junket-segunda-parte.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/557195621290596129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/557195621290596129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/11/junket-segunda-parte.html' title='Junket/La Cicatriz de Angelina (segunda parte)'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-1165292127813145708</id><published>2008-11-07T23:22:00.000-08:00</published><updated>2008-11-13T16:26:53.373-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='periodismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la bitácora de totto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Angelina Jolie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Hollywood'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='junket'/><title type='text'>Junket (primera parte)</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right" align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right" align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right" align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right" align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right" align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Entonces apareció mi nombre. &lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Yo era parte de Hollywood, &lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;&lt;br /&gt;aunque fuese por un pequeño instante. &lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Era culpable.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;Charles Bukowski,&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold"&gt; Hollywood.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify" align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Uno de los placeres de ser reportero es que el-día-de-mañana siempre es un completo misterio.&lt;br /&gt;Un día puedo estar en la redacción del periódico escribiendo notas de investigación —¡a contra-reloj!— y al siguiente puedo estar rumbo a Los Ángeles o Nueva York para entrevistar a algún actor o cineasta.&lt;br /&gt;Es surrealista.&lt;br /&gt;Hoy, por ejemplo, desperté en mi habitación y, sin embargo, dormiré en una suite del hotel Four Seasons de Beverly Hills porque mañana, a medio día, entrevistaré a Angelina Jolie.&lt;br /&gt;Meses antes del estreno de una película, las productoras —20 th Century Fox, Paramount, Universal, etc.— invierten enormes cantidades de dinero para promocionar sus cintas. Invitan a periodistas de todo el mundo para ver su película y para entrevistar al elenco. Quieren publicitar su filme, que aunque es arte, finalmente, es un producto que debe venderse.&lt;br /&gt;El nombre de esta estrategia comercial se llama &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;press junket&lt;/span&gt;. Las productoras pagan el boleto de avión al lugar en el que se realizará el junket, te hospedan en el mejor hotel… en fin, todos los gastos corren por su cuenta, con el ¿velado? objetivo de comprarte.&lt;br /&gt;Te hacen sentir importante; te instalan en una fantasía para que escribas maravillas del elenco. y su película.&lt;br /&gt;Una vez, por ejemplo, asistí a un junket y cuando intenté hacer el &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;check in&lt;/span&gt; en el Four Seasons de Beverly Hills, la concierge me dijo que 'sí, en efecto, mi reservación era en el Four Seasons ,pero de Whilshire' (el hotel de la película &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Mujer Bonita&lt;/span&gt;) y cuando estaba a punto de tomar un taxi, la concierge me dijo que ellos me llevaban: cinco minutos después, un Bentley Continental me esperaba afuera del hotel para llevarme.&lt;br /&gt;Nuevamente estoy en Los Ángeles, es de noche y desde el piso 16, la vista es imponente. Esta ciudad me provoca fascinación y asco en la misma medida. Me encanta la energía que se siente en el aire, pero, por otro lado, me causa repulsión la completa superficialidad en la que viven sumergidos todos.&lt;br /&gt;Mientras caminaba rumbo a la plaza The Grove, para ver la cinta que protagoniza Angelina Jolie, me encontraba en cada esquina con un Ferrari o un Porsche, y reflexioné profundamente al respeto. Llegué a la conclusión de que en el fondo, la superficialidad —los autos deportivos, en este caso— son una muestra de cuán primitivos seguimos siendo: los rituales de apareo siguen siendo los mismo aunque estén disfrazados de tecnología y sofisticación.&lt;br /&gt;Si tomamos en cuenta que en esta época vivimos en un darwinismo social, los autos son el plumaje con el que se conquista a la hembra. Ahora, el macho alfa es el que tiene la cuenta bancaria más boyante; entonces, que las mujeres se sientan atraídas a sujetos ricos, va más allá del interés o el estatus; su inclinación hacia los hombres con billeteras abultadas tiene una raíz instintiva: el sentimiento de seguridad y preservación para ella y sus críos.&lt;br /&gt;En conclusión, Los Ángeles es una jungla plagada de machos alfa en la que la competencia es sumamente salvaje, y eso es visible en el los autos de lujo que circulan sus calles plagadas de bellas hembras, a quienes sólo les hacen falta las alas —y quitarles las colas de diablos— para que sean divinas.&lt;br /&gt;Es más de media noche, una amplia y solitaria cama me espera.&lt;br /&gt;Miro mi vida en retrospectiva y me siento feliz de haber elegido esta carrera. Me gusta ser reportero porque si yo no pienso, entrevisto y escribo, no sé (no quiero) hacer nada más. Creo que una de las bellezas del periodismo es que, aunque muchas veces no da para vivir, es que, como el arte, ayuda a ser feliz.&lt;br /&gt;Jamás imaginé que mi carrera fuera a despegar en tan poco tiempo y me siento afortunado por todos los lugares y personas interesantes que he conocido gracias a esta profesión. Sin embargo, cada vez me va tan bien —¿será porque veo muchas series dramáticas?—, pienso: ‘Esto no puede ser tan perfecto’. Y me espanta creer que una desgracia me espera a la vuelta de la esquina.&lt;br /&gt;Esta suite es tan bella que me resulta triste dormir solo. Supongo que la fortuna, sin alguien con quien compartirla, es el estado más cercano a la pobreza sentimental.&lt;br /&gt;Me pongo a pensar que mañana es la entrevista con Angelina Jolie y siento los mismos nervios y las mismas ansias de aquel que fui una noche antes de perder mi virginidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Continuará… &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-1165292127813145708?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/1165292127813145708/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/11/junket-primera-parte.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/1165292127813145708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/1165292127813145708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/11/junket-primera-parte.html' title='Junket (primera parte)'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-3440470530574069374</id><published>2008-11-05T20:43:00.001-08:00</published><updated>2008-11-11T16:06:39.972-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crónica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='periodismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la bitácora de totto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Malva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Halloween'/><title type='text'>El Malva</title><content type='html'>&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;En la juventud se soporta mal la soledad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Manuel Pérez Subirana,&lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold;font-size:78%;" &gt; Lo Importante es Perder&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;br /&gt;Siempre he creído que las mejores fiestas son en jueves por la noche.&lt;br /&gt;El hecho de que al día siguiente tengamos que trabajar o ir a la escuela, nos obliga a disfrutar al máximo, pues no hay nada peor que lamentarse —el viernes a medio día y crudo— por haber asistido a una fiesta aburrida o por no haber intentado ligarse a la más guapa.&lt;br /&gt;En jueves, todos los animales nocturnos son temerarios.&lt;br /&gt;Bueno, al menos eso quiero pensar. O tal vez, después de todo, esta teoría —que apunté en mi Moleskine en el baño del bar Malva, en la colonia Roma— sólo fue un pretexto para justificar mi actitud de la noche del jueves pasado.&lt;br /&gt;A Edmundo le llegó la invitación para asistir a esta fiesta al mail del periódico porque un editor de la sección de cultura, que también es DJ, iba a tocar en el Malva.&lt;br /&gt;Edmundo me explicó que era una fiesta por la inauguración de una página porno mexicana y que el código de vestimenta era ir como porno-star o con disfraz de Halloween.&lt;br /&gt;Odio los disfraces, pues todo el tiempo intento simular que estoy feliz. Así que con mi sonrisa-disfraz pasé por Roberto, el relativamente nuevo reportero de la sección, y nos dirigimos al bar para encontrarnos ahí con otros amigos/as del periódico.&lt;br /&gt;Dos horas después, ya dentro del Malva —paredes oscuras, pista con una jaula en el centro, música electrónica a todo volumen—, la multitud era un colage de tribus urbanas; su vestimenta era tan extravagante que me sentía anticuado con mis jeans y mi playera.&lt;br /&gt;Mientras me explicaban que el evento esperado de la noche era una rifa patrocinada por el sexshop Erotika, en la que regalarían cualquier tipo de juguetes, una chica de peluca azul pasó varias veces frente a la mesa y nuestras miradas se cruzaron.&lt;br /&gt;La fiesta se puso bastante gay. Había drag queens y sujetos que sólo portaban una especie de truza que sólo les tapaba los genitales y les dejaba las nalgas al aire; otros estaban en boxers y con botas altas, etc.&lt;br /&gt;Sin embargo, las bellas amigas de los homosexuales también hicieron acto de presencia y, ¡gracias Halloween y gracias fiesta porno!, iban vestidas de enfermeras, mucamas, porristas, colegiales. Ustedes nombren la vestimenta de su fantasía y ahí había alguna retando los instintos básicos.&lt;br /&gt;Después de admirar por minutos la pasarela de mujeres disfrazadas de porno-stars, Roberto notó que la mayoría de los novios o tipos que acompañaban a las guapas, eran —y tenía razón— güeyes que se veían en desventaja estética en comparación a sus acompañantes. O como dijo mi amigo: "Cabrones por los que no das un peso. Mira a ese gordo con la Porrista, mira a ese pelmazo con la Mucama, a ese nerd con la Enfermera...".&lt;br /&gt;—¿Pero sabes por qué andan con ellas? —le pregunté.&lt;br /&gt;Roberto negó con la cabeza.&lt;br /&gt;—Por pendejos como nosotros que no les hablamos.&lt;br /&gt;Frente a la barra, justo entre un transgénero de casi dos metros y un grupo de gays sin camisa, vi las piernas largas de la chica de peluca azul. Aunque mi cerveza estaba casi llena, me acerqué a la barra para pedir otra (pretexto de cobarde). Una vez en la barra podía ver la peluca azul con el rabo del ojo. Estaba a mi lado y me acobardé. Ni si quiera pude voltear a ver detenidamente su rostro. Lo único que conseguí fue tener dos cervezas frías en la mesa.&lt;br /&gt;El bar cada vez estaba más lleno y eso complicaba la ruta al baño porque cada minuto había más gente sin ropa, y no precisamente mujeres guapas, en la pista. Mientras me aguantaba las ganas de orinar, una joven de abrigo negro fue detenida por una fotógrafa y cuando posó, abrió el abrigo y el flash iluminó su cuerpo y su lencería.&lt;br /&gt;Supuse que era de esas mujeres que son tan bellas que intimidan y que, por ende, casi todo el tiempo están solas. Así que después de aliviar el dolor de mi vejiga y de otras cuatro cervezas, para agarrar valor, me acerqué a ella. Me dijo su nombre y que era actriz y edecán. Varios tipos me miraban mientras trataba entablar conversación con la actriz, que para este momento ya no tenía el abrigo.&lt;br /&gt;Después de preguntarle a una mujer su nombre y si ella no te devuelve la pregunta, al menos por cortesía, eso significa que no quiere nada contigo.&lt;br /&gt;Ella no me preguntó como me llamaba (¡hasta duele escribirlo!).&lt;br /&gt;Durante esa corta conversación, que más bien parecía entrevista, pues yo preguntaba y ella se limitaba a contestar cual Diva del cine mexicano, me dijo que había protagonizado un cortometraje que lo habían trasmitido en Espacio 2007, la convención de estudiantes de comunicación organizada por Telerisa. La única pregunta que me hizo, en tono arrogante, fue “¿a poco no lo has visto?”.&lt;br /&gt;Bueno, fue suficiente megalomanía por una noche, pensé, y dije adiós. Los sujetos de alrededor sonrieron cuando me despedí de ella y me vieron regresar derrotado, pero por supuesto, ninguno de ellos se acercó después de mí. El resto de la fiesta la vi bailando con su grupo de amigos gays de la manera más sensual para seguir siendo el centro de la fiesta.&lt;br /&gt;Y jódanse si piensan que éste es un comentario de ardido, pero: con mejores he andado. Hace unos meses en Bogotá, bailaba rumba con una rubia —pechos firmes rellenos de silicón— que era exponencialmente más bella que esta actriz de cortometrajes de convenciones universitarias. He reflexionado mucho tiempo respecto a la petulancia de las mujeres bellas mexicanas y creo que ésta se debe a que no existe una competencia real. Aquí son tan pocas las mujeres guapas —en comparación con otros países— que por lo tanto el número de pretendientes que tienen las hacen sentirse sobrevalorados. Que se vayan a Colombia y ya verán.&lt;br /&gt;(Sé que esta última párrafo acabo de ganarme un sin número de enemigas y, seguramente, muchos comentarios cuestionando mi apariencia y calidad como hombre, pero la verdad es que me importa un carajo.&lt;br /&gt;Yo escribo esto para darme gusto a mí… y ya. ¿O a poco no recuerdan que soy un egoísta cínico?).&lt;br /&gt;Pero volviendo a la crónica nocturna, debo narra que media hora después, en mi ruta al baño, mientras esquivaba torsos desnudos, me encontré de nuevo a la joven de peluca azul. Al estar a su lado le sonreí y le dije hola. Ella me dijo su nombre, pero por la maldita música no alcancé a escuchar.&lt;br /&gt;—¿Con quién vienes? —casi le grité al oído.&lt;br /&gt;Ella señaló a su amiga, a quien tomaba de la mano; alcé los hombro y puse cara de qué-bonita-estás-y-qué-lástima-que-vienes-con-tu-novia.&lt;br /&gt;¡Strike dos de la noche!&lt;br /&gt;Al regresar a la mesa, mi sorpresa fue que la Enfermera, que vi al principio, estaba a un costado de mis amigos. Le dije a Edmundo que tenía que presentármela. Ella, junto a sus dos amigas, la Arbitro y la Mucama, platicaban con otros dos sujetos.&lt;br /&gt;La Enfermera dijo que ahora todos los hombres guapos eran gays. Edmundo aprovechó el comentario y le dijo que era cierto y le hizo un ademán como diciéndole mírame, soy la prueba de ello. Otro megalómano, pensé, pero me impresionó su seguridad.&lt;br /&gt;Empezó a platicar con ellas y no tardó en sacar a flote que es reportero del periódico más elitista del país y le entregó su tarjeta de presentación.&lt;br /&gt;Su grupo de amigos y el mío se mezclaron, como debería de suceder —no entiendo a la gente que no conoce nueva gente en los bares— y después de varias cervezas, muchas platica y fotos, terminé platicando con la Enfermera, quien, por cierto, me dijo que estudiaba medicina. Charlamos como quince minutos y cuando llegó el momento de irnos del bar, le dije que la quería volver a verla.&lt;br /&gt;Después de invitarla a salir y pedirle su número telefónico, me dijo que no creía que a su novio le fuera a agradar eso.&lt;br /&gt;—No importa, dame tú número y si quieres te marco cuando terminen.&lt;br /&gt;No sé cómo se me ocurrió decir esta pendejada, pero lo cierto es que ella rió y me dijo: "Ok, apunta: 55-14…". De pronto sentí unas palmadas, nada amigables, sobre mi hombro. Era uno de sus amigos.&lt;br /&gt;—Qué pasó aquí, ya estás acosando a mi amiga —me dijo el gordo al oído.&lt;br /&gt;Es un país inseguro en el que vivimos y para qué arriesgarme a averiguar si este obeso era un simple ardido o un narcotraficante que no se iba a tentar el corazón para llenarme de plomo.&lt;br /&gt;Eso sí, lo miré a lo ojos y le puse la sonrisa más cínica que me caracteriza.&lt;br /&gt;Guardé el celular y abracé a la Enfermera para despedirme.&lt;br /&gt;—Tu amigo ya se puso pendejo —le susurré al oído.&lt;br /&gt;—Pero no vengo con él.&lt;br /&gt;—No me quiero meter en problemas, si en serio quieres darme tu número mándale un correo a Edmundo, ¿va?&lt;br /&gt;Al salir del bar, nos fumamos un cigarro y Edmundo me recordó que hace una semana hicimos dos años en el periódico.&lt;br /&gt;—Let's hug it out, bitch —me dijo, haciendo referencia a una escena de la serie &lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;Entourage&lt;/span&gt; que tanto nos gusta.&lt;br /&gt;Nos abrazamos. Después me dijo, como me lo ha repetido desde hace casi un mes, que tenemos un plática pendiente. Y sí, es cierto. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-3440470530574069374?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/3440470530574069374/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/11/el-malva.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/3440470530574069374'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/3440470530574069374'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/11/el-malva.html' title='El Malva'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-4508684298706802693</id><published>2008-10-27T14:06:00.000-07:00</published><updated>2008-11-10T22:57:49.179-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='periodismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la bitácora de totto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segunda entrega'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Im back'/><title type='text'>Im Back</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: justify;font-family:times new roman;"&gt;&lt;br /&gt;Antes, cuando estaba desempleado y era feliz junto a Paloma, escribía hasta en servilletas las frases o ideas que se me ocurrían y las guardaba en las bolsas de mis pantalones; ahora, que soy reportero y soltero —qué chistoso que rimen estas palabras—, se me han terminado los pensamientos.&lt;br /&gt;     Hace unos meses me compré una libretita Moleskine —ese famoso cuadernito negro en el que escribía Hemingway y en la que hacían bocetos los pintores impresionistas—, para ir apuntando mis súbitas reflexiones, pero prácticamente sigue en blanco.&lt;br /&gt;La única frase que escribí, que me parece muy mala ahora que la vuelvo a leer, fue: “Mano de piedra, la mía, desde que no escribo, desde que trabajo”.&lt;br /&gt;¡Qué tristeza!, ¿a esto se han reducido mis aspiraciones como escritor: a ser un joven con una Moleskine en el bolsillo que anota frases tontas y que, de paso, lo único que logró con su famosa libretita fue encajar perfectamente en un cliché y obtener un look de un intelectual snob?&lt;br /&gt;El bloqueo también coincidió con mi inicio como reportero. Hasta ese momento aún escribía religiosamente en mi diario, seguía en el taller de literatura avanzando en mi novela y tenía las bolsas llenas de ideas y frases que me parecían brillantes.&lt;br /&gt;(Meses después, Paloma encontró y leyó mi diario mientras llevé el auto a lavar, y ahí empezó lo crítico. Ni un párrafo decente nació después de eso).&lt;br /&gt;Los primero tres meses en el periódico creo que han sido los más pesados de mi estancia laboral en esa empresa, pues no estuve a prueba, sino en competencia directa con otro reportero, uno experimentando, no recién salido de la universidad, como yo.&lt;br /&gt;Amablemente nos dijeron que como nuestros perfiles les interesaban mucho, que no sabían a quién elegir y por eso decidieron ponernos en competencia durante tres meses.&lt;br /&gt;Eso lapso merece una capítulo, o una novela entera, pero como en este momento no tiene mucha importancia, diré simplemente que la historia tuvo un final feliz porque abrieron otra plaza y nos contrataron a ambos.&lt;br /&gt;El problema fue que redactaba y leía tanto en el periódico, que lo último que me apetecía hacer al llegar a casa —después de estar ocho horas frente a una computadora en el trabajo— era abrir mi lap top para escribir.&lt;br /&gt;Mi asesora de tesis y maestra de literatura, también reportera y escritora, me platicaba que ése, el bloqueo, es un problema común al que se enfrentan la mayoría de escritores que hacen periodismo, y viceversa (los periodistas que quieren ser escritores, que no es lo mismo). Sin embargo, me afirmaba, mirándome con sus grandes ojos que tanto me gustaban, que no había pretexto para no escribir, que esos escritores que sólo trabajan cuando los toca la inspiración no sobreviven artísticamente, que el arte exige disciplina.&lt;br /&gt;No obstante, un buen amigo poeta —pero &lt;span style="font-style: italic;"&gt;poeta&lt;/span&gt; de verdad— me decía que no había nada de qué preocuparse, que eso pasaba y que, sí, al principio uno se empieza cuestionar si en verdad es un escritor o poeta, en su caso. Pero que todo después se soluciona.&lt;br /&gt;Me platicaba, entre ron y tabaco, que esos momentos son necesarios para vivir, porque luego todas las imágenes, olores y experiencias darían vida a literatura de manera natural, sin forzarla. Algo totalmente orgánico.&lt;br /&gt;Bueno, durante poco más de una año esperé para que esta sequía literaria se terminara. Parece ser que poco a poco todo se ha acomodado para darle forma a una historia que intento contar. Pero también he concluido que la disciplina es necesaria.&lt;br /&gt;Hace unos momentos, antes de empezar a escribir, me pasé minutos frente al monitor en blanco sin saber cómo empezar o qué decir. Para un humano, este hecho sería equivalente a pararse frente al espejo y notar que el reflejo de uno mismo no es más que una leve transparencia, un fantasmita miedoso. Un evento así haría cuestionarse las bases de uno mismo como persona, lo mismo pasa con un escritor.&lt;br /&gt;He decidido tener un equilibro entre estas dos filosofías de creación literaria tan disímiles porque es claro que no tengo los destellos literarios de mi amigo; entonces trataré de suplir esta carencia con disciplina. Además, empiezo a divertirme otra vez escribiendo, suceso que me sabe casi a un milagro —comentario lapidario si se toma en cuenta que soy ateo—.&lt;br /&gt;Otro elemento importante en esta etapa de nula producción creativa ha sido Hank Mody, personaje interpretado por David Duchovny en la serie &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Californication&lt;/span&gt;. Él está metido en un torbellino de sexo, drogas y alcohol, y no puede escribir desde que su mejor libro, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dios nos odia a todos&lt;/span&gt;, lo convirtieron en una película llamada &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Una pequeña cosa llamada amor&lt;/span&gt;; además su esposa lo dejó y está a punto de casarse con el editor de la revista en la escribe.&lt;br /&gt;Me identifico mucho con él —exceptuando su vida sexual activa con las mujeres más bellas de Los Ángeles; yo me tengo que conformar con entrevistarlas (si son actrices) o verlas andar en las aceras de Beverly Hills (si son bellas desconocidas)—…, me identifico con él sobre todo en esa escena final del piloto en la que, por la noche, se siente frente a su lap top e intenta escribir.&lt;br /&gt;La única palabra que lograr teclear es: “FUCK”.&lt;br /&gt;Hoy creo estar de vuelta. Se terminaron los minutos en silencio frente al monitor, se terminó el reflejo del escritor fantasmita que fui durante más de un año.&lt;br /&gt;Hoy, puedo decirles aquellos que creyeron que mis aspiraciones como escritor habían sido un reflejo de una juventud bohemia, estas tres simples palabras: “FUCK YOU ALL”. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-4508684298706802693?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/4508684298706802693/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/10/im-back.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/4508684298706802693'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/4508684298706802693'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/10/im-back.html' title='Im Back'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4032030709324333897.post-8646938392567367411</id><published>2008-10-23T14:11:00.000-07:00</published><updated>2008-11-10T11:44:43.512-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='diario'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='periodismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='literatura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la bitácora de totto'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='condición humana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='problemas existenciales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='narrativa'/><title type='text'>Caída Libre</title><content type='html'>&lt;div align="left"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;No hay reglas precisas en cuanto al relato de vida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;El principio puede tener lugar en cualquier punto&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;de la temporalidad, igual que la primera mirada puede&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;detenerse en cualquier punto del espacio de un cuadro;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt;lo importante es que, poco a poco, asome el conjunto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;Michelle Houellebecq, &lt;/span&gt;&lt;span style="FONT-WEIGHT: bold;font-size:78%;" &gt;La Posibilidad de una Isla&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:78%;"&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;&lt;br /&gt;Últimamente&lt;/span&gt;, me pregunto con mucha frecuencia si estoy viviendo de la mejor manera posible. De noche, entre sábanas frías y el insomnio, me hago preguntas que me inquietan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;¿Estaré bebiendo mucho, escribiendo poco y, peor aún, teniendo poco sexo? ¿Cómo invierto esta ecuación? ¿Están, acaso, mis acciones y actitudes presentes germinando un campo de felicidad que florecerá años después, en forma de una familia amorosa y de un trabajo que me permitirá vivir cómodamente, según los cánones de esta superficial sociedad de la que —¡lo acepto!— soy parte?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Lo ignoro. Lo único que sé es que, a pesar de tener todo lo necesario para vivir medianamente feliz (o hasta más del promedio), muchas veces me siento como si fuera un extra, en tercer plano, en La Película de Mi Vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;No creo tener una excusa para sentirme así. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Soy joven; tengo una trabajo como reportero que me permite viajar constantemente y, además, entrevistar a celebridades de la Meca del Cine; mis editores son personas relajadas; tengo un grupo de amigos a los que quiero (y me quieren) como hermanos; una prima hermana, con la que vivo en su casa de lujo, que me ama como una madre; manejo un auto del año que, claro, aún no termino de pagar; y soy soltero desde hace unos meses por decisión propia.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Tal vez en este último detalle se basa mi humor inconstante. Quizá el hecho de haber dejado a Paloma, mi novia por más de dos años que me quería casi con amor de madre, me haya obligado a conocer un poco más de mi verdadera condición humana: me volví un egoista, pero creo yo que en reacción natural, como resultado de un reflejo de autopreservación; como el animal con una cicatriz que admira el fuego, pero que jamás se acerca demasiado y guarda&lt;span style="FONT-STYLE: italic"&gt; la distancia justa&lt;/span&gt; para disfrutar del calor sin resultar herido.&lt;br /&gt;Ya lo decía la uruguaya Cristina Peri Rossi en su poema La Distancia Justa: En el amor y en el boxeo, todo es cuestión de distancia.&lt;br /&gt;Además, con los años y los fracasos sentimentales, he aprendido que se necesita cierta dosis de cinismo en casi todos los aspectos de esta existencia, no sólo en el amor, para poder sobrevivir a los dilemas humanos. Desde hace un año reunía el valor necesario para poder confesarle a Paloma que ya no la amaba; que su neurosis, sus traumas, su tabaco y su mundo partido por la mitad me tenían en la lona; que nuestro problema era que sus heridas ya me lastimaban desde hacía tiempo y éstas no parecían sanar, porque, como dice el poeta Rubén Bonifaz Nuño, sólo yo soy capaz de sufrir tu dolor, amor mío.&lt;br /&gt;Como pueden ver, los problemas sentimentales son suficientemente grandes, ahora si sumamos la preocupación que generan tópicos como el calentamiento global, la crisis económica mundial y los problemas bélicos, serían suficientes para hacer de la vida una existencia gris en todos los sentidos. Por eso yo les dejo esos problemas a las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;estrellitas&lt;/span&gt; de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Hollywood&lt;/span&gt; que me toca entrevistar, que ellas se preocupen, falsamente, de esos temas con tal de proyectar una imagen de caritativos y conscientes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Otro factor en el que también baso esta ligera depresión —quiero creer que aún no necesito &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Prozac&lt;/span&gt;—, es que soy un escritor que no escribe. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Desde que dejé de escribir —hace aproximadamente un año, cuando Paloma leyó sin permiso mi diario y se enteró de lo que pensaba de su familia y de mis infidelidades— no logro hilar las ideas para poder contar las historias que quiero. ¿Será el sentimiento de culpa lo que me tiene sumergido en este bloqueo de escritor? No, no lo creo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Hoy, sin embargo, mientras miraba la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;redacción&lt;/span&gt; del periódico y veía reporteros redactando notas en contra del reloj, vino a mí esta necesidad de masacrar el teclado con ideas propias (en vez de hacerlo con las notas y entrevistas que todos los días escribo), y hasta &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;ahorita&lt;/span&gt; éstos cuantos párrafos son el resultado. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Durante mi larga sequía literaria me cuestionaba mucho el porqué escribí tanto durante varios años de mi vida. ¿Por qué tuve la disciplina de anotar mis vivencias de manera periódica en un diario? &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Muchos artistas explican que la necesidad de crear es una lumbre que los quema, algo que va más allá de su control, como si fueran tocados por algo divino, como se pensaba en la antigüedad. Yo no sé si sea así. La verdad es que se me hace una manera &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;seudo-poética&lt;/span&gt; de disfrazar el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;narcicismo&lt;/span&gt; que todos los artistas tienen/tenemos (perdonen el atrevimiento). Todos somos Aquiles queriendo que nuestros nombres pasen a la historia; todos, mientras buscamos el reconocimiento, en realidad estamos combatiendo la muerte, el olvido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Creo que el miedo a morir fue la razón por la que yo empecé a registrar mi vida en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;diarios&lt;/span&gt;. La muerte de uno de mis mejores amigos, cuando ambos teníamos 17 años, me hizo darme cuenta de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;cuán&lt;/span&gt; minúsculos e &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;intracendentes&lt;/span&gt; somos. Yo no quiero que mi vida sea un punto perdido en el espacio, yo no quiero pasar todas las noches —como dice &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Sabines&lt;/span&gt;— embrocado, mirándome los brazos o, apagada la luz, trazando líneas con la luz del cigarro (...). Yo ya no quiero, no, yo ya no quiero seguir todas las noches vigilando cuándo voy a dormirme, cuándo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Si tuviera que definir mi vida y mi estado de ánimo mediante dos canciones, diría que está justo en el punto medio entre &lt;em&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;God&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Gave&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;my&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Everything&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;, de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;Mick&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;Jagger&lt;/span&gt;, y &lt;em&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;Free&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Falling&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;, de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;Tom&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;Petty&lt;/span&gt; ("...&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;and&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;Im&lt;/span&gt; a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;bad&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;boy&lt;/span&gt; cause I &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;dont&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;even&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;miss&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_31"&gt;her&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_32"&gt;Im&lt;/span&gt; a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_33"&gt;bad&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_34"&gt;boy&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_35"&gt;for&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_36"&gt;breakin&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_37"&gt;her&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_38"&gt;heart&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_39"&gt;and&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_40"&gt;Im&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_41"&gt;free&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_42"&gt;free&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_43"&gt;fallin&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_44"&gt;yeah&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_45"&gt;Im&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_46"&gt;free&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_47"&gt;free&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_48"&gt;fallin&lt;/span&gt;...").&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Siento que estoy cayendo desde el cielo (porque el amor nos vuelve sublimes) y aunque está claro que no me le asemejo a un ángel en ninguna manera posible, espero que me crezcan alas, en el peor de los escenarios, a centímetros del suelo.&lt;/span&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4032030709324333897-8646938392567367411?l=labitacoradet.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://labitacoradet.blogspot.com/feeds/8646938392567367411/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/10/cada-libre.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/8646938392567367411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4032030709324333897/posts/default/8646938392567367411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://labitacoradet.blogspot.com/2008/10/cada-libre.html' title='Caída Libre'/><author><name>Totto</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13520515168319247023</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://1.bp.blogspot.com/_-7G1QY2K05c/S_Ti61FPGdI/AAAAAAAAABE/JHroBwV579I/S220/Foto+29.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
